 Miami, la ley musical de la selva El grupo chileno La Ley, una de las más reputadas agrupaciones del llamado rock latino, ha manifestado su temor a presentarse en Miami y es posible que cancele sus próximas presentaciones. Notimex reportó
sobre la carta que el vocalista del grupo, Beto Cuevas, envió a la revista local Boom Magazine en la que se lamenta que el público haya agredido el domingo pasado a los artistas que participaron en un concierto ofrecido en esa ciudad. Los proyectiles de una multitud frenética e irritada hicieron blanco en los integrantes de Enanitos Verdes, Molotov, Rabanes, Bersuit y hasta en el recién aupado
Juanes, que conquistó el mayor número de nominaciones para el Grammy Latino que se dirimirá el próximo 11 de septiembre en Los Angeles. Cuevas dijo que
"ese tipo de actitudes crea en los grupos descontento y falta de motivación ante una eventual presentación de varias bandas o en forma individual". Y precisó que
"los grupos de rock latino sabemos el poco apoyo que tiene nuestro género musical en
la Florida", lo cual comparó con
"la buena asistencia y el gran respeto que nos ha manifestado en otras ciudades el público latino". Resulta curioso contrastar la realidad expuesta por el líder de La Ley con la de un transnochado filósofo de origen cubano, que al pisar suelo floridano hace poco más de un año, llegó a decir que Miami representaba una especie de tierra prometida para la cultura latinoamericana, una suerte de nueva frontera de la libertad. La única libertad de la cultura miamera parece ser, desde hace ya unos cuantos años, la de quemar cuadros (nuestro Manuel Mendive lo sabrá), amenazar con bombas presentaciones públicas (pregúntenle a Compay Segundo por lo del MIDEM Latino) e intimidar a los que se dan el gusto de ir a escuchar la música que aman (caso Los Van Van no hace ni dos años). Las razones del traslado reciente del Grammy Latino a Los Angeles es harto elocuente.
(P. de la H.)
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