 Manos de oro Yirian García de la Torre Carlos González es dueño de septiembre, tanto con la compañía
Hilos Mágicos que dirige, única de marionetas en la Isla como en el bregar de 32 años sobre las tablas frente a un público mayormente infantil, que resume su vida.
Carlos González, fiel a las marionetas.
El asunto es que
en su sede del cine La Edad de Oro, justo en la esquina de Santa Catalina y Juan Delgado, Santos Suárez, presentará en reposición el espectáculo para adultos:
Títeres bufo-son, bajo la dirección de Omar Bilbao, en homenaje a Eduardo Robreño y al rescate del teatro bufo, al igual que en otros tiempos lo hicieron los hermanos Camejo en el Guiñol Nacional.
Asimismo, el 8 y el 9 (10:00 a.m.), ofrecerán para niños, dos unipersonales:
Tina y Fina y El pequeño Pirulí, en ocasión de los Premios Caricato y el 40mo. aniversario de la UNEAC.
También el grupo de teatro Punto Azul, dirigido por Bilbao, a partir del 19, en el Museo de Arte Colonial (San Ignacio No. 61, Plaza de la Catedral) rendirá homenaje a Carlos con la exposición
Manos de oro. Será andar por la vida del actor a través de muñecos, fotos, textos, trajes y programas; revivir los sueños que lo han hecho grande y parte de la vida de muchos espectadores.
El director de Hilos Mágicos recuerda:
"Cuando nos formábamos como instructores de arte, nos valíamos de las habilidades manuales para hacer los muñecos, trabajábamos las técnicas de títeres de guante o manopla, de varas excepto las marionetas, hasta que conocí a la profesora María Antonia Fariñas Benítez".
"Durante 20 años —subraya— estuve en El Galpón, un trabajo sustancial en mi vida, pero conocer a María Antonia y su pasión por la expresividad de los muñecos manejados por hilos me marcó para siempre".
"Con el grupo quedé lleno de proyectos que me llevaron a lo que es hoy
Hilos Mágicos", rememora. Formado por egresados de la Escuela Nacional de Arte, el grupo se consolida en el 97, con el propósito de insuflar aliento al movimiento de marionetas como compañía y de darle vida a la herencia espiritual que María Antonia le había legado junto a sus muñecos.
Carlos retoma el tema y afirma: "No sirvo para dejar que los proyectos mueran, que los muñecos se arrinconen, mi mayor homenaje a ella es continuar su sueño. Ahora estamos rescatando marionetas con hilos de más de dos metros de largo, donde el manipulador no se ve, algo que no se hace en Cuba".
El artista ha recorrido la Isla con sus marionetas, en montañas, poblados o capitales de provincia. Ha llegado al público televidente, en Cuba y Angola. En este último país dejó su eco también en las selvas, como parte de la Brigada Internacionalista Juan Marinello.
De sus planes inmediatos adelanta:
"Queremos montar Pinocho, La ballena dorada, Blancanieves, El agüita de todos y
Cuentos de folclore de los negros congos", para compartir con su público más fiel.
¿Sueño?: "Rescatar un teatro estable para marionetas".
En sus manos de oro los hilos son la savia que dan vida a Negrito, Panchi Rítmico, el Mejicano, los payasos y otros muñecos que forman la multifacética compañía. Jorge, Mailín, Manolo, Alberto y otros son los cómplices en la magia, los cuentos y las canciones.
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