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Mesa Redonda Informativa: En las entrañas del monstruo José Basulto: decálogo del terrorista antipatriota Félix López
"La mafia de Miami intentó convertir en un show político el juicio contra nuestros cinco compatriotas, pero el tiro le salió por la culata. La verdad emergió en el proceso y se convirtió en una dura denuncia contra el accionar terrorista de la contrarrevolución. El valor moral y la digna actitud de esos cinco héroes son parte del arsenal de argumentos que los jóvenes cubanos han llevado al XV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes". Con esta reflexión culminó el moderador Randy Alonso la Mesa Redonda Informativa de ayer, donde un panel integrado por Manuel Hevia, director del Centro de Estudios Históricos de la Seguridad del Estado y los periodistas Arleen Rodríguez, Lázaro Barredo y Reynaldo Taladrid continuó profundizando en los detalles del amañado juicio seguido contra nuestros compatriotas y en las noticias que cada día emergen del putrefacto contexto de Miami. Según explicó Reynaldo Taladrid, un nuevo asesino está a punto de incorporarse a la comparsa mafiosa: José Dionisio Suárez Esquivel, otro de los participantes en el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier. Terrorista de largo historial, ingresó en la lista de los delincuentes más buscados del país, pero una vez prisionero solo fue condenado a siete años de cárcel. Sobre el testimonio de Richard Nuccio en el juicio (al que René Hernández reconoce en su diario el mérito de haber señalado la responsabilidad del gobierno norteamericano en las violaciones del espacio aéreo y de las aguas territoriales cubanas), volvió el periodista Lázaro Barredo, quien expresó que el interés de Basulto y Ramón Saúl Sánchez era el de mantener las tensiones entre Cuba y Estados Unidos en el nivel más alto posible. Nuccio, insistió Barredo, dejó en claro dos cosas básicas: que no existe ni una sola prueba que haga a Gerardo Hernández culpable del cargo de conspiración para asesinar, y que los sucesos del 24 de febrero son un acto de provocación consciente y meditado, con responsabilidad de las autoridades norteamericanas. Durante sus declaraciones, el ex asesor de Clinton para asuntos cubanos, reconoció que antes de ese suceso, funcionarios cubanos habían mostrado su preocupación por las provocaciones de Hermanos al Rescate ante diplomáticos, militares y periodistas norteamericanos. BASULTO TRAS EL DISFRAZ DE ABUELITA El curriculum criminal de José Basulto, hombre que pretendió mostrarse ante el tribunal como un pacifista, se enriqueció ayer con la intervención de Manuel Hevia, quien lo calificó como uno de los terroristas y mercenarios más connotados al servicio de la CIA. Nacido el 8 de agosto de 1940, hijo de un alto ejecutivo azucarero, marcha a estudiar en los Estados Unidos, de donde regresa a inicios de 1960. Tras una breve estancia en la Isla regresa a Miami y es reclutado por la CIA. Su primera misión fue la de participar en un grupo de infiltración terrorista que debía sembrar el caos dentro del país, como paso previo a la invasión mercenaria por Playa Girón. Luego de recibir entrenamiento en diversos tipos de armas, explosivos, supervivencia, comunicaciones y paracaidismo, se infiltró en La Habana, a donde llegó por vía aérea con falsa identidad (Ernesto Martínez) y simulando ser un estudiante que regresaba a casa. En junio de 1961, dos meses después de la fracasada invasión, logró escapar a través de la cerca de la Base Naval de Guantánamo. Después de esa primera incursión, su nombre apareció vinculado a varias organizaciones contrarrevolucionarias, y a varios escándalos relacionados con los fondos de las mismas. El 24 de agosto de 1962 regresó como artillero de la lancha que ametralló el teatro Blanquita, hoy Karl Marx, y el hotel Sierra Maestra, alegando que en este último estaban los invasores rusos que venían a instalar cohetes en Cuba. En 1963, agregó Hevia, el gobierno norteamericano le ofreció facilidades para ingresar en la academia militar de Fort Benning, sitio donde se vincula a Jorge Mas Canosa, Francisco Hernández Calvo, Luis Posada Carriles, Félix Rodríguez... y una interminable lista de malhechores que allí se entrenaban. Tras incursionar en muchas otras aventuras, incluida la del apoyo a la contra nicaragüense, reaparece al frente de Hermanos al Rescate, organización cuya creación muchos atribuyen a Mas Canosa, con el objetivo de encubrir actividades terroristas contra Cuba y justificar los maratones de recolección de fondos, mientras alegaban una supuesta misión humanitaria a favor de los balseros. Una de sus últimas provocaciones, luego de figurar entre los secuestradores de Elián, fue la de introducir en la Isla ejemplares del libro De la dictadura a la democracia, que contiene 198 métodos provocativos para crear la subversión interna. Esa es la "postura pacífica" en la cual nadie cree, enfatizó Hevia. Así calificó Taladrid el análisis que sobre los ingresos de Basulto hace en su diario nuestro compatriota René. Interrogado en el juicio sobre cuál era la misión que cumplía Hermanos al Rescate después de firmados los Acuerdos Migratorios, confesó que sobrevolaba a los balseros, les tiraba un radio y luego les preguntaba por su situación y por los teléfonos de sus familiares en Estados Unidos. Es evidente, denunció Taladrid, que Basulto estaba cobrando por esta información a los familiares. Más adelante, refiriéndose a los ingresos, apuntó que en 1993 la organización tenía un millón de dólares de ingresos, y su jefe ganaba 63 mil de salario, más 64 284 que se agenció al venderle su propio avión. Los acuerdos migratorios, evidentemente, hicieron que bajaran esos ingresos. Pero llama la atención cómo estos volvieron a incrementarse entre julio del 95 y el 96, período en que también creció el número de provocaciones. Una de las más groseras, recordó Arleen, fue la del 15 de julio de 1995, cuando 11 barcos y 6 avionetas entraron en aguas y espacio aéreo cubanos. El juicio demostró que cuando Basulto se enfrenta a la verdad sobre estos acontecimientos o calla o miente. Para terminar, recordó Arleen, que Patriota, como acostumbra a autocalificarse el terrorista, es una palabra demasiado alta, que connota desprendimiento, honestidad, altruismo y todas aquellas virtudes que le faltan a este sujeto. |