 Un reclamo de justicia desde el desierto Sara Más
Enviada especial de Granma ARGEL.—Hasta la capital argelina han llegado en grupo numeroso. Traen consigo la histórica tragedia de su pueblo. También sus luchas y tradiciones. Los saharauíes han levantado una jaima (tienda de campaña) a un costado de los jardines de la residencia número 4 de Baya Houcin y son los únicos delegados árabes al XV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes alojados en la villa que acoge a los participantes procedentes de América.
Mohamed Salem Ali Ergüebi,
un joven que estudió en Cuba
y hoy dirige en la Radio Nacional Saharauí.
Allí comparten los días y las noches con los cubanos, como en familia, y siguen hablando juntos el lenguaje común de la solidaridad. Para ellos ha habido más de un momento memorable, que también han conmovido a los cubanos. Así se cuenta, sin disimular la emoción, de un joven saharauí que estudia en Cuba y ahora, tras cinco años de ausencia entre los suyos, ha podido abrazar a su madre. Ella viajó a la capital argelina desde el desierto solo para volver a verlo.
"Esa posibilidad, ese encuentro solo, bastaría para justificar la composición multinacional de nuestra delegación", comentaba ayer el primer secretario de la UJC, Otto Rivero.
Las tiendas de campaña de los jóvenes saharauíes son muy concurridas por los delegados.
Con sus turbantes y los colores de las darras y melhfas que componen como largas túnicas sus trajes típicos, los saharauíes se distinguen fácilmente. En tiendas de campaña como las que han traído hasta aquí transcurren sus vidas hace años, en una existencia llena de privaciones en el desierto, una de las zonas más inhóspitas del planeta. También se escucha a ratos el peculiar sonido bucal que suelen emitir sus mujeres, cual grito de alegría y de guerra.
Su grupo es uno de los más numerosos, con 420 niños y jóvenes de la UJSario, la Unión de Jóvenes de Saguia el Hamra y Río de Oro (UJTSario), las dos regiones principales del Sahara Occidental. Con el español como segunda lengua, son un puente permanente de comunicación entre los árabes y los hispanohablantes y ayudan a que unos y otros se conozcan mejor.
Hasta Argel han traído su reclamo de justicia por la autodeterminación y el respeto a sus legítimos derechos. También la condena a Marruecos, por adueñarse de sus tierras, desplazarlos de allí y obligarlos a vivir bajo agresiones y amenazas, con una existencia nómada y solitaria, en el desierto argelino.
Para Mohamed Salem Ali Ergüebi, un joven que en Cuba se hizo universitario y hoy dirige el departamento hispánico de la Radio Nacional Saharauí, el único camino posible para el conflicto que padece su pueblo está en que se respeten sus derechos y puedan elegir con toda libertad su futuro político.
"Le exigimos a la comunidad internacional, en especial a los países miembros de la ONU, que actúen con más seriedad en la aplicación del plan de paz y presionen a Marruecos para que se acoja a la legalidad internacional. Solo podemos sentir incertidumbre ante el futuro, cuando en la ONU triunfa la tesis marroquí , que recibe el apoyo de naciones como Francia.
"Llevamos muchos años sufriendo, sentimos incertidumbre ante nuestro futuro y solo queremos lo que nos pertenece, porque no perdemos la esperanza de que un día volveremos al Sahara Occidental", asegura.
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