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Cuba en Bolívar

Carmen Rosa López, su antigua maestra y el Coro Diminuto

NIDIA DIAZ
Enviada especial de Granma

CIUDAD BOLIVAR, 9 de agosto.—Cuando habla de su profesora Digna Guerra los ojos se le llenan de alegría, como si solo ayer se hubiera despedido de ella para encontrarse en la clase del siguiente día. Desde entonces, han pasado 20 años y Carmen Rosa López no puede ocultar la herencia pedagógica que le legara su maestra.

PABLO PILDAIN     

Carmen Rosa 
y algunos de sus niños cantores,
 a la llegada a Puerto Ordaz.

Rodeada todo el tiempo por siete de sus niños, confiesa que aún le duele el pecho por haber tenido que elegir a estos de entre los 22 que conforman el Coro Diminuto, el cual dirige desde 1993. Teníamos que elegir porque la delegación no podía traerlos a todos para darles cabida a otros grupos artísticos, nos dijo y, como cualquier madre, siente en lo profundo la disyuntiva de la elección. Ojalá, el resto que se quedó en Cuba, pueda leer estas notas y saber que están en su pensamiento.

El coro de estos pequeños tiene su asiento en una de las escuelas de música más prestigiosas de nuestro país: la Alejandro García Caturla. Allí estudian todos diversos instrumentos musicales y participan del canto colectivo como parte de su formación académica. Es como dar solfeo o teoría, explicó.

La música que interpretan con inocente picardía está relacionada con la cancionística infantil y la tradicional cubana, asimismo forman parte de su repertorio obras iberoamericanas.

Sus discípulos ya grabaron un CD, convertido en el primer disco digital de literatura infantil: La isla del Coco y las aventuras del Capitán Plin.

Mientras Carmen Rosa nos habla, Karla, Hiroshi, Eric, Kathelee, Karen, Yilian e Irela, hacen una rueda y se inventan nuevos juegos que devendrán temas de conversación sobre este, su primer viaje al exterior.

Quien los sigue con la mirada descubrirá que sus manitas delatan el gusto por el instrumento que aprenden. El piano, la flauta, el clarinete o la guitarra, cobran vida en el movimiento de sus dedos al aire.

Ellos, sin embargo, tienen mucho que contar. Algunos son premios en sus especialidades en concursos de su nivel de enseñanza y han demostrado el nivel de creatividad musical de nuestra educación artística en congresos como el de Pedagogía 2000 o el de Cultura y Desarrollo, por citar solo algunos.

En esta batalla de ideas que inició nuestro pueblo por el regreso de Elián y que continúa, el Coro Diminuto ha estado en primera fila. Este 26 de Julio fueron sus voces grabadas las que interpretaron el Himno Nacional y la Marcha del 26 cuando más de un millón de cubanos copamos, en representación de todo nuestro pueblo, las calles del malecón habanero desafiando al imperio y corroborando nuestra unidad con la Revolución y Fidel.

Fueron ellos quienes encabezaron ese desfile y, a su lado, Carmen Rosa López, la maestra, la misma que se sorprende cuando explica que hace 20 años vive dedicada a estos niños que van y vienen, que crecen y se alejan, pero como ella con su antigua profesora, mañana alguno reeditará esta obra, estas palabras de agradecimiento por lo aprendido y de compromiso con los hijos más pequeños de nuestro pueblo.

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