Maceo y la Campaña de Occidente

Mendigar derechos es propio de cobardes

PEDRO A. GARCIA

Después de diez días de reposo en una finca de la montaña del Rubí —según relatara el oficial y cronista mambí Manuel Piedra Martel—, sin haber cicatrizado del todo la herida que recibiera en uno de los combates de Peleadero de Tapia y contra el parecer de su médico, el doctor Hugo Roberts, el General Antonio salió de operaciones a inicios de julio de 1896.

En una carta que el Titán enviara entonces a su esposa, María Cabrales, explicaba: "La herida que recibí fue de máuser, por cuya razón ya estoy casi bueno; el médico cree que entre cuatro días más estaré completamente curado. Desde el mismo día ando a caballo, no me impide nada; ahora mismo vamos a buscar a los Panchos a la afamada Trocha militar del Mariel a Majana".

También por aquellos días, conocedor de las intrigas de que había sido víctima el General José, le escribiría felicitándolo por perseverar en su actitud revolucionaria y "haber defendido cual corresponde sus derechos y mantenido los fueros de su cargo". Aconsejaba al hermano "siempre obrar así, dentro de la más estricta subordinación y respetando las leyes, pues con ello atajaremos el mal que se nos vendría encima si se produjeran los tristes sucesos que en la guerra anterior y que para acabar con ella provocó esa misma gente".

"La democracia hallará terreno a propósito para su desarrollo en Cuba independiente, donde tendrán merecida recompensa la idoneidad probada y el verdadero mérito. Entretanto es forzoso someterse a las exigencias estrechas de la disciplina militar."

LA ESPERADA EXPEDICION

Según se consignara en el Diario de campaña de su Estado Mayor, el 3 de julio "el General montó a caballo, aunque con trabajo, y se emprendió marcha". Fue una jornada de cinco leguas por caminos intransitables. Al día siguiente, Maceo supo de la llegada de una expedición comandada por Leyté Vidal.

Con 44 individuos armados, según dicho Diario, venían 185 máuser, 35 tercerolas y 350 000 cartuchos, además de un surtido de ropa y medicinas. El Titán ordenó al general Pedro Díaz dirigirse a marchas forzadas al punto de desembarco; a la vez, dos brigadas mambisas fueron a hostilizar a Artemisa y Guanajay para hacer creer a los españoles un posible ataque a la Trocha.

Ante un furioso temporal de agua, Maceo y el resto de la tropa acamparon en El Roble. El mal tiempo continuó por varios días, lo que no impidió que Pedro Díaz se reuniera con los expedicionarios —aunque demoró en regresar por lo intransitable de los caminos—, y que la Trocha fuera atacada en varios puntos por las fuerzas diversionistas.

CONFIAR EN NUESTROS PROPIOS ESFUERZOS

En espera de la tropa de Pedro Díaz y de los expedicionarios —quienes no habían sufrido ningún contratiempo—, el Héroe de Baraguá dedicó aquellos días a la correspondencia. Entre los cubanos de la emigración y la manigua se mencionaba la posibilidad de una intervención de EE.UU. en la contienda y a ese tema se refirió Maceo más de una vez.

El 14 de julio, en misiva al coronel Federico Pérez Carbó, confesaría: "De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista al filo del machete, no se pide: mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los (norte)americanos, todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos, mejor es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con vecino tan poderoso".

Al día siguiente, señalaría al patriota Alberto Díaz: "No me parece de tanta importancia el reconocimiento oficial (por EE.UU.) de nuestra beligerancia (...), ni tan provechosa al porvenir de Cuba la intervención (norte)americana, como suponen la generalidad de nuestros compatriotas. Creo más bien que en el esfuerzo de los cubanos que trabajamos por la patria independiente se encierra el secreto de nuestro definitivo triunfo, que solo traerá aparejada la felicidad del país si se alcanza sin aquella intervención".

Volvería sobre el tema con el también patriota José Dolores Poyo (16 de julio): "Hasta hoy las armas cubanas han ido de triunfo en triunfo (...) ¿A qué intervenciones ni injerencias extrañas, que no necesitamos ni convendrían? Cuba está conquistando su independencia con el brazo y el corazón de sus hijos, libre será en breve plazo sin que haya menester otra ayuda".

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