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 Irma y el Rincón de los sueños
Una mujer, tras 28 años como maestra, sigue empeñada en enseñar, despertando fantasías María Julia Mayoral En la esquina de Trocadero y Aguila está el Rincón de los sueños, en el barrio habanero de Colón, recordado por los mayores como aquel sitio donde hace más de cuatro décadas los cambios revolucionarios borraron el triste panorama de prostíbulos, "mujeres de la vida" y juegos por dinero.
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ARNALDO SANTOS |
Irma (en el extremo derecho de la foto) asegura que cada labor en la ludoteca le abre nuevos horizontes al conocimiento.
Irma Tamayo Marquetti es el alma del Rincón; un inmueble que desde noviembre de 1999 se abre a la fantasía de los niños, invitándolos a desarrollar habilidades, hábitos de convivencia y sentimientos de solidaridad mediante el juego.
Allí, en dos salas, de pisos rojos esmeradamente limpios, los menores pasan buena parte de las mañanas o las tardes, según la época del año, entretenidos con los rompecabezas, las cuñas de carrera, los soldaditos y muñecas, los títeres, los incontables juguetes que reproducen los utensilios de una casa o aprendiendo a hacer figuras con papel rasgado.
Otras veces, no tantas como se desea, llevan a escritos y pinturas su visión del barrio, las relatan con el auxilio de los títeres o simplemente entablan animada tertulia sobre ese mundo cotidiano, buscando las moralejas que le pide Irma o los instructores de la Casa de la Cultura, cuya presencia podría ser de mayor ayuda.
En la planta alta de la ludoteca, un televisor y un video son mucho más que meros soportes técnicos para el entretenimiento; sirven para desencadenar reflexiones sobre el cuidado de animales y plantas, del bien y el mal en la existencia humana, acerca de la familia y los valores que deben distinguir tanto a las niñas como a los niños.
A todos anima la esperanza de que este verano por fin se acondicione el área al aire libre, en las cercanías de la ludoteca; pero mientras esa oportunidad llega, Irma y el profesor de deportes, incorporado a este proyecto comunitario en representación del INDER, no dudarán en solicitar, como de costumbre, la cooperación de las autoridades de Tránsito para cerrar la calle durante horas, convirtiéndola en escenario de múltiples competencias y juegos con balones, aros, sacos y patines.
Luego de 28 años como profesora de Historia y Filosofía en distintos niveles de enseñanza, esta mujer, vehemente y risueña, es de esas maestras que se jubilan, pero nunca se retiran. Dirige la sección de Juego y Sociedad, en la Asociación de Pedagogos de Cuba y en su ludoteca
—nacida gracias al respaldo del INDER, el apoyo del gobierno municipal y la importante cooperación brindada por la diputación española de Sevilla— encuentra el espacio para continuar una vocación que califica como algo sagrado.
El inmueble —una antigua cafetería—, rescatado del deterioro por los microbrigadistas de Centro Habana y el empeño del Consejo Popular de Colón, es también la casa donde tratan de brindar ayuda a jóvenes con retardo mental, residentes en la demarcación. Una vez a la semana la especialista en Defectología Yuxis Collazo dedica varias horas a ese propósito con la colaboración de los padres y como parte de la labor integral desarrollada por el grupo de salud mental del policlínico cercano.
En estos días la ludoteca no cuenta con la concurrencia de siempre, algunos muchachos prefieren la programación televisiva o el paseo por el Malecón. Así y todo, el lugar está lleno de chiquillos. Yordán, Yasmany, Yoán, Marisley, Yilena, Yenys, Xilena... le confieren al lugar ese don único que confirma la necesidad y nobleza de proyectos comunitarios como este, nombrado con justeza el Rincón de los sueños.
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