 Acuerdos en la Cumbre de Caracas Evaluarán realidad social latinoamericana y políticas para transformarla Javier Rodríguez CARACAS, 13 de julio (PL).—La Cumbre sobre la Deuda Social y la Integración Latinoamericana finalizó hoy en esta capital, con la reivindicación de la necesidad de la unión de las naciones de la región bajo un enfoque bolivariano.
El acto de clausura del evento, en el que estuvieron la vicepresidenta de la República, Adina Bastidas, y el canciller Luis Alfonso Dávila, selló los cuatro días de trabajo de legisladores, especialistas, líderes sindicales, sociales y religiosos, y funcionarios gubernamentales. A la cita asistió una delegación cubana encabezada por Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Entre las conclusiones del evento está la creación de un observatorio social latinoamericano que evalúe y oriente permanentemente el análisis de la realidad social de la región y las políticas para transformarla.
Por otra parte, se respaldó la integración latinoamericana y caribeña en el plano político, "respetando el legado de nuestras comunidades originarias y nuestros Libertadores" para la futura conformación de una comunidad de naciones de la subregión.
La unión, de acuerdo con los participantes, debe abarcar más allá del aspecto comercial, alcanzando los ámbitos culturales, comunicacionales y a todas las organizaciones de la sociedad.
La pobreza es intolerable, la falta de solidaridad es contraria a la dignidad humana, y es necesario superar toda forma de discriminación contra mujeres, discapacitados, la tercera edad, aborígenes y afroamericanos, subrayó la reunión.
La Cumbre pidió que América Latina y el Caribe se expresen con una sola voz para discutir los aspectos de legitimidad, intereses usureros y marcos jurídicos de la deuda externa y su servicio, por su gran afectación a los pueblos.
Otra de las interesantes conclusiones fue la definición de los términos de globalización y mundialización como expresiones de una visión ideológica del proceso de expansión capitalista a nivel mundial, pretendiendo la resignación ante este.
Sin embargo, se señaló que, por el contrario, otro mundo es posible si se globalizan la solidaridad, las oportunidades de desarrollo con justicia social y la equidad para todas las naciones.
La formación de sociedades democráticas estables y participativas, según la Cumbre, requiere la restitución de los derechos y oportunidades de producción y desarrollo, negadas por la pobreza en que vive la mitad de la población del área.
Otro de los acuerdos fue impulsar la realización de una cumbre similar, también en Caracas, el 22 de junio del año 2002, en ocasión de la celebración de los 176 años del Congreso Anfictiónico de Panamá, declarado Día de la Unidad Latinoamericana.
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