Opulencia y pobreza

Síntomas de la enfermedad del siglo

ORLANDO ORAMAS LEON

Para Bill Gates, el dueño de Microsoft, los últimos meses no fueron muy buenos. Aun así, y aunque su fortuna personal se redujo en 5 000 millones de dólares, él sigue encabezando el listado de los más ricos del planeta, que la revista estadounidense Forbes publica anualmente.

Gates ha tenido que afrontar además los gastos de los procesos judiciales que, bajo el cargo de prácticas monopólicas, ha interpuesto el gobierno federal. Hace unos días fiscales de varios estados de la Unión se pusieron de acuerdo para volver a enfrentar a Microsoft en los tribunales.

Peor le fue a su acérrimo rival del mercado, Larry Ellinson, presidente de la empresa informática-tecnológica Oracle, quien se ubicó en el cuarto puesto entre los multimillonarios, pues su "dinerito" bajó de los 58 000 a los 26 000 millones de dólares. Tremendo golpe, ¿eh?

Tampoco han sido buenas las noticias sobre el desempeño del mercado de la informática y de las telecomunicaciones. Webvan, especie de gigantesca shopping en Internet, se declaró en bancarrota al anunciar el despido de 2 000 empleados y cancelar los servicios de entrega a domicilio. Webvan era una de las empresas más prometedoras de la nueva economía y se suma a otras de la red que se fueron del aire al no resistir el actual descenso de la demanda.

Mientras tanto, Vtech Holdings, el mayor fabricante mundial de teléfonos sin hilos, declaró pérdidas por 250 millones de dólares en una etapa donde la telefonía móvil atraviesa recortes de inversión.

La tendencia fue confirmada desde París por Alcatel, la multinacional francesa de las telecomunicaciones, al adelantar que venderá o buscará aliados para la mayor parte del centenar de plantas de fabricación, hasta reducirlas a una decena. La medida afectará a unos 10 000 empleados.

En Nueva York, unos días después, las nuevas malas continuarían. El coloso informático IBM informaba acerca del despido de 1 000 trabajadores de su división Global Services, mientras que el gigante de la industria de los entretenimientos BMG le seguía los pasos para "reducir los costos". El propio día Motorola, segundo productor mundial de teléfonos celulares, y Flextronic, el segundo fabricante planetario de componentes electrónicos, anulaban un contrato de provisión por 30 000 millones de dólares, debido a la fuerte contracción del sector tecnológico.

Y desde Montreal una firma especializada divulgaba un estudio en el que advierte que el sector de la alta tecnología desacelera su capitalización y ha entrado en un proceso recesivo peligroso, pues puede incidir negativamente en otras ramas de la economía.

De hecho, los pronósticos de crecimiento para este año están siendo modificados en numerosas naciones. México, muy vinculado a la economía norteamericana por el Tratado de Libre Comercio, verá descender las expectativas de crecimiento del PIB por el efecto dominó que generan las pautas recesivas del vecino norteño.

Para las naciones subdesarrolladas el panorama se torna aún más sombrío. Los flujos de inversiones y la propia ayuda al desarrollo desde los países ricos, que se mantuvo por debajo de los compromisos en la cacareada época de bonanza neoliberal, se contraerán todavía más.

Mientras tanto, Estados Unidos continúa liderando la lista de Forbes con 271 multimillonarios, seguido por Japón y Alemania, con 29 y 28, respectivamente. La fortuna promedio entre los 583 nombres fue de 3 200 millones de dólares, pero el total alcanza los 1,78 billones de dólares, casi el Producto Interno Bruto de Alemania, considerada la segunda locomotora de la economía mundial.

Las cifras son brutales, y dan la medida de la irracional distribución de la riqueza que emana de las leyes ciegas del capitalismo, donde la opulencia concentrada en un puñado de privilegiados se asienta sobre la expandida pobreza en el Tercer Mundo.

Bill Gates, con sus 58 000 millones, el inversionista Warren Buffet, considerado el zar en compra y fusiones de empresas, con 32 300 millones, y el socio de Gates en Microsoft, Paul Allen, cuya bolsa es de 30 400 millones de dólares, acumulan entre los tres un capital superior al PIB de los 48 países más pobres de la Tierra.

Cuando Gates se preocupa en cómo duplicar sus ganancias, más de 1 000 millones de seres humanos padecen desnutrición y su presente y futuro parecen condenados por el peso de la deuda externa que, solo por el concepto del servicio de los intereses, recorta cada año los famélicos presupuestos de buena parte de los países del llamado Sur.

El nuevo siglo heredó las enfermedades del anterior. Y no solo al SIDA me refiero, que devasta naciones africanas y en las propias puertas de América, en las islas del Caribe, amenaza con diezmar a esas poblaciones. "Ningún otro desastre en la memoria de la humanidad ha tenido un costo tan alto" para la región, según la opinión de George Alleyne, director de la Oficina Panamericana de la Salud.

Pero para el próximo año volveremos a leer la lista 
de Forbes, con su club de multimillonarios. Para entonces lo más probable es que el club de los pobres también aumente su membresía millonaria, incluso con el aporte de nuevos contingentes provenientes del Primer Mundo. Son síntomas de la enfermedad congénita e incurable del sistema.

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