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 En China Beijing: constantes mejorías
ARNALDO MUSA
Enviado especial de Granma BEIJING.—Para el que visita por primera vez a la capital de la República Popular China no deja de admirarle su limpieza, la lucha para depurar el medio ambiente, los planes gigantescos de forestación y el cuidado de la arquitectura para preservar las 25 áreas consideradas históricas.
La Zona de Desarrollo Industrial está ubicada en el sudeste de los suburbios de la capital, a 16 kilómetros de la Plaza de Tian An Men, centro de Beijing; a 25 kilómetros del aeropuerto internacional y a 140 kilómetros de Xingang, el puerto comercial más importante del norte chino.
Es menester citar que Beijing es centro político, económico, cultural, de transporte e intercambio internacional. Tiene 18 distritos, con un área de 16 800 kilómetros cuadrados y una población de 11 millones de habitantes. Hace 500 000 años existía ya el Hombre de Pekín, en la zona donde en 1045 se asentaría la ciudad, luego capital de las dinastías Liao, Jin, Yuan, Ming y Qing por más de 600 años.
Vicealcalde
Liu Jingmin.
Hoy las principales avenidas son hervideros bulliciosos de vehículos automotores, pero en las que se nota la falta casi total
—no vi ni una— de motocicletas, aunque sí decenas de miles de bicicletas. También se empiezan a producir autobuses que trabajan con baterías eléctricas. No es suficiente, porque aquí se ha emprendido una batalla de vida o muerte para mejorar el medio ambiente, que se tiene que ganar en los próximos años: "El mayor peligro de todos: las tormentas de polvo del noroeste que cubren Beijing", informa a
Granma su vicealcalde, Liu Jingmin.
En una espaciosa sala del bello hotel Xinqiao, Liu explica que los planes para mejorar la urbe y sus alrededores incluyen la construcción de 130 estadios que servirán de esparcimiento para los capitalinos, amén de punto de recreación para los casi 100 millones de turistas que transitan por aquí cada año, incluidos unos tres millones de extranjeros.
Vista de Beijing, capital de China.
Acerca de la limpieza de la atmósfera
ya hay planes hasta el 2011, a un costo anual de 2 200 millones de dólares, y cada día la aviación monitorea el estado de contaminación, que puede ir de uno, el mejor, a cinco, el peor. Este año se promedia para tres, no lo suficientemente bueno, pero con la forestación de 60 millones de metros cuadrados se podrá observar en el 2004 una ciudad tan limpia como cualquier otra del mundo aún no contaminado.
Para Liu es imprescindible que Beijing conserve sus dos aspectos, moderno e histórico, y en ello tienen empleo unas 100 000 personas.
"Se evita la construcción de edificaciones altas en lugares que desentonen. A veces la gente piensa que exageramos con las cifras, pero hay que recordar que China tiene poco menos de 1 300 millones de habitantes y 11 millones de ellos están
aquí", recuerda.
Pero la capital china, además de ser el más importante centro político, tiene gran trascendencia por su zona de desarrollo económico, donde hay inversiones de 844 empresas transnacionales y más de 700 nacionales.
Gu Bao Hua, subdirector de la Zona de Desarrollo de Beijing, explica durante un extenso recorrido por la zona, libre de humo y gases tóxicos, que todo lo que allí se encuentra cumple los requisitos para conservar el medio ambiente. En este sentido, más de 100 fábricas van a ser trasladadas desde la región urbana hasta el lugar, pero solo permanecerán las más "limpias". El área comprende un total de 10 kilómetros cuadrados, donde confluyen las tecnologías más avanzadas, principalmente en la fabricación de equipos electrodomésticos y máquinas electrónicas, entre otras muchas, mientras se expande una especie de ciudad estelar como vivienda para la inmensa mayoría de sus empleados, principalmente los más calificados.
Y así Beijing crece, se industrializa, en un medio ambiente más sano.
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