Tráfico Humano
Anel: otra amarga experiencia de la asesina Ley de Ajuste Cubano
Reynold Rassí
Tras los cantos de sirenas de la asesina Ley de Ajuste Cubano marcharon hacia Miami las más de 25 personas que el pasado domingo 8 de julio, por las costas de la playa El Salado, al noroeste de la provincia de La Habana, se embarcaron en una lancha tripulada por criminales dedicados al negocio del tráfico humano.
El día 9 fueron interceptados por un guardacostas norteamericano que había sido advertido por guardafronteras cubanos del peligro que corrían los pasajeros de dicha embarcación, que a unas 30 millas había quedado al pairo al rompérsele un motor. Este martes el Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos devolvió a Cuba, de ese grupo, solo a un matrimonio y dos niñas, y el resto quedó en otro guardacostas, al igual que los lancheros quienes fueron separados. En el mismo escampavías estadounidense fueron devueltos otros cuatro cubanos que en la semana anterior habían salido por medios propios por el poblado de Santa Fe.
Una de las niñas traídas es Anel Casal Sanabria, de seis años, quien estuvo sola en la lancha y luego en el guardacostas, desde el día 8 hasta el 10, al no poder irse en ese viaje sus padres, Orlando C. Casal González, de 35 años, y Angela M. Sanabria Linares, de 38, residentes en Jaruco, por un incidente ocurrido en el instante de la salida de la embarcación.
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JORGE LUIS GONZALEZ |
Autoridades cubanas entregaron
a Anel a sus padres.
Angela cuenta lo sucedido: "El grupo fue entrando en la lancha pasadas las 7:30 p.m., y mi esposo ya había montado a la niña, cuando la balsa que nos llevaba hasta la nave se enredó con los motores de esta y empecé a gritar. Entonces mi esposo se lanza al agua a auxiliarme, y en ese instante se aproxima una lancha de guardafronteras y al ser avistada por los que vinieron a buscarnos, estos arrancaron y nos dejaron en el agua, no obstante nuestros gritos de que la niña se iba sola.
"Ya en tierra de inmediato contamos del hecho a los guardafronteras, quienes alcanzaron a la lancha y advirtieron a los tripulantes lo de la niña y el peligro que corrían todos, pero no hicieron caso. Luego acompañaron la nave hasta que fue interceptada por los guardacostas, cuyos oficiales no la entregaron a las autoridades cubanas y dijeron que sería devuelta próximamente.
"En realidad no pensé en la irresponsabilidad y el peligro de llevarla con nosotros, pues nos decían que el viaje era rápido y seguro. He pasado horas de amarguras y llantos, al no saber cuándo volvería a verla y cómo se sentiría tan sola. Ha sido una experiencia muy desagradable".
Hasta este martes, en lo que va de año el servicio de Guardacostas de Estados Unidos ha devuelto a 337 personas, mientras otras 14 han sido entregadas por la base naval de Guantánamo, para un total de 351 devoluciones.
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