Nunca es tarde para Fefa

Otra cubana que acaba de cumplir los 100 años de edad

María Isabel Perdigón
Foto: Daniel Mitjáns

Josefa Ramírez Reinoso está feliz, desde muy temprano un bisnieto le regaló un marpacífico y se lo colocó cuidadosamente en uno de los ojales de la blusa, después se sentó en el portal de la casa a esperar la llegada de la familia.

Desde que amaneció para ella no es un día cualquiera, por eso cuando una niña le gritó desde la calle "felicidades Fefa porque hoy cumples 15 años", le contestó muy risueña: "Sí mi hijita, ya que no me los pudieron celebrar en aquellos tiempos hoy voy a festejar los 100 por todo lo alto".

Y así mismo fue, como en una movilización masiva comenzaron a llegar los hijos, nietos, bisnietos y tataranietos de mil lugares del país para regocijar a quien ha dedicado toda su vida a unir a la familia y a brindarles momentos de gozo.

Los habitantes de Taco Taco, en la occidental provincia de Pinar del Río, lugar donde Fefa reside hace muchos años, también se unieron a los festejos, pues ella es como una valiosa reliquia que todos cuidan y protegen.

Según refieren sus vecinos siempre son importantes los consejos de Josefa, y con su buen carácter lo mismo anima una actividad cultural en los CDR que le hace un cuento a su bisnieto Yudel o retoza en el portal con los pequeñines de la zona.

"Cumplir 100 años es un buen average, yo todavía estoy en el duro y le hago pasar un susto a cualquiera, aunque la verdad de aquel moño largo que tenía antes me quedan solo estos cuatro pelos, pero no importa las muchachas ahora se pelan al rape, así que nadie puede decir que no estoy a la moda", aseveró con picardía y como quien se remonta a los años vividos argumentó:

"He pasado mucho trabajo, solo pude ir a la escuela a los 11 años y nada más pude llegar al segundo grado, por suerte tenía una hermana mayor que me enseñó a escribir y a leer, como pizarra y tiza utilizaba la tierra y un palito.

"En los remates de Guane donde nací la pobreza entraba por las puertas y ventanas, mi madre sufría cuando llegaba el día de los reyes y no podía comprarnos nada a los nueve hijos. Así crecí pero nada me hizo amilanarme, pues muy pronto comencé a trabajar en todas las actividades relacionadas con el tabaco y fui prosperando poco a poco.

"La verdad es que yo estaba bien plantada, tenía mil enamorados pero a ninguno le hice caso hasta que un mulato acabó con mi vida, a veces intentaba escaparse pero le recogía la pita rápido y ahí venía otro hijo".

Nereida Ramírez, la hija mayor de Fefa, ya tiene 74 años y mientras acaricia con cariño las manos de su madre, nos dice con emoción: "Ella realmente era muy linda y siempre estaba contenta, recuerdo que a veces lavaba, planchaba y cocinaba en algunas casas y lo hacía cantando todo el tiempo. Le encantaba bailar y era muy presumida, a la gente le gustaba que cantara décimas y ella siempre estaba dispuesta para las fiestas. Toda la vida tuvo que trabajar duro para sacarnos a flote pero ahora tiene una gran familia que se desvive por ella".

Por su parte Yussel Barrios, la nieta que vive con Fefa, nos explicó que su abuela tiene "el mal del viajero" porque en cuanto llega un carro a la casa quiere salir de paseo. No le gusta estar muchos días en un mismo lugar, pero siempre retorna a Taco Taco, porque aquí ella es una reina de 100 años que todos quieren y malcrían.
Periódico Guerrillero. http://www.guerrillero.co.cu/

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