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Títeres itinerantes
Homenaje a Dora Alonso en Viñales
Jorge Ignacio Pérez
PINAR DEL RIO.—Pelusín y los pájaros, obra de teatro de muñecos que lleva casi un mes recorriendo la Isla, acaba de tocar
"puerto" pinareño en la penúltima etapa de su itinerario, todavía fresca la puesta en voz de los actores de Teatro de las Estaciones, que estrenó este texto de Dora Alonso especialmente para el periplo.
La primera función en esta provincia tuvo lugar en el municipio de Viñales, donde se entregaron al viento, hace solo unos meses, las cenizas de la autora, la más emblemática escritora cubana para niños en la segunda mitad del pasado siglo, quien se enamoró del Valle de Viñales y sembró amigos en este hermoso sitio rural. Ahora Teatro de las Estaciones, de Matanzas, pudo realizar el viejo proyecto de llevar el títere Pelusín por cada una de las provincias donde hace 40 años se fundaron los guiñoles locales (Santiago de Cuba, Camagüey, Santa Clara, Matanzas, Pinar del Río y la actual Ciudad de La Habana), y pisar Viñales como un aparte sentimental y simbólico.
Rubén Darío Salazar, director del grupo, estuvo muy cerca de Dora en los últimos años de la escritora y periodista, y fue seducido por la poética rural de casi toda la obra de ella. Pelusín, según se ha dicho en infinidades de espacios teatrales, es el primer títere auténticamente nacional y surgió de la imaginación de Dora a petición de los titiriteros y hermanos Camejo en 1956. A partir de ahí, el travieso personaje ha sido llevado a las tablas y a la literatura en la trilogía Pelusín del monte, Pelusín frutero y Pelusín y los pájaros, esta última en un montaje dinámico (45 minutos aproximadamente), humorístico y plásticamente atractivo, cumpliendo la combinación más difícil de resolver: espectacularidad y sencillez.
Ayer, los miembros de Teatro de las Estaciones ofrecieron un homenaje a los fundadores del guiñol pinareño en la sede de la UNEAC, en medio de un diálogo de creadores de los
"viejos" y nuevos tiempos. La gira concluye en la capital el próximo día 17 y fue estrenada el mes pasado en la localidad matancera de Máximo Gómez, donde nació Dora Alonso y creció su espíritu campesino, de amor a la naturaleza y a las cosas simples, aunque vivió físicamente la mayor parte de su historia en la capital.
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