Texanos se niegan a que
su territorio sea convertido en Vieques
WASHINGTON, 4 de julio (PL).—Ecologistas
y políticos abrieron fuego hoy contra los planes de trasladar al estado
norteamericano de Texas el desastre ambiental que el Pentágono creó con
sus maniobras en la isla puertorriqueña de Vieques.
Los activistas comunitarios
del sureño territorio dejaron claro que dificultarán cualquier intento
de cederle unas mil hectáreas costeras a la Marina de Guerra para que
sean bombardeadas regularmente, tal como realizan hace 60 años en
Vieques.
La idea de transferir a Texas
la base naval que ocupa el 70 por ciento del territorio de la oriental
isla puertorriqueña surgió la semana pasada cuando el presidente George
W. Bush prometió devolver Vieques en mayo del 2003.
La declaración del mandatario
estadounidense fue recibida con escepticismo e impaciencia en Puerto Rico,
donde desde abril de 1999, a raíz de la muerte de un guardia civil
nacional en una práctica de bombardeo, no cesan las protestas ciudadanas
contra la presencia de los marines en la llamada Isla Nena.
Los puertorriqueños demandan
la salida inmediata de las tropas y la devolución y saneamiento de los
terrenos, opciones por las que se pronunciarán en un referendo popular
decretado para noviembre próximo.
En Texas, grupos de desarrollo
económico quieren venderle a la armada una porción de tierra 10 veces
mayor que la que ocupan en Puerto Rico con vistas a beneficiarse de los
gastos en los que incurriría el cuerpo armado si decide instalarse en
territorio nacional.
A tal efecto descartan
cualquier posible daño ambiental aunque es conocido que las bombas de
uranio y otros materiales radiactivos lanzadas sobre Vieques han
convertido a la isla-municipio en el territorio puertorriqueño con el
mayor índice de incidencia de cáncer.
La marina negó, sin embargo,
que tuviera decidido mudarse a Texas, estado que figura como una de las
opciones que tendría que barajar antes de retornar Vieques a sus más de
9 000 residentes.
La selección del sitio
depende de una comisión militar, cuyos miembros serán nombrados por el
secretario de la Marina, Gordon England.
Los panelistas deberán
estudiar las alternativas y sugerir posibles enclaves antes de octubre de
este año.