MANAGUA, 3 de julio (PL).—La crisis por
el aumento de las tarifas de agua, teléfono y electricidad que afecta a
Nicaragua se agudizó hoy con la confirmación de los ajustes solicitados
por la banca internacional.
El Ministro de Hacienda y Crédito Público
(MHCP), Esteban Duquestrada, admitió que existen presiones externas para
que las instituciones gubernamentales cumplan los recortes establecidos
como garantía de financiamientos otorgados al país.
En declaraciones a la televisión local,
afirmó que las tarifas las establece el Estado en correspondencia con los
compromisos contraídos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta
dependencia "indirecta" del FMI provoca las continuas alzas en
los servicios básicos, acotó.
Según el titular, los ajustes de tarifas
responden a esa dependencia, ajustada a los planes de la Iniciativa de
Países Altamente Endeudados (la deuda externa de Nicaragua se acerca a
los 5 000 millones de dólares).
Comentó que el gobierno tiene establecidas
metas globales de ahorro, de inversión y déficit. "Dentro de estas
se prevén los límites tanto de ingresos como de egresos", apuntó
Duquestrada.
Este martes continúan centenares de
personas colmando las oficinas de las empresas del agua, teléfono y
electricidad de esta capital para presentar sus demandas por el aumento
indiscriminado de estos servicios.
El instructor jurídico del Centro
Nicaragüense de Derechos Humanos(CENIDH), Gonzalo Carrión, reveló que
conoce de aumentos de más de un mil por ciento, cifra inconcebible para
una nación empobrecida.
La víspera el presidente Arnoldo Alemán
justificó por Radio Nicaragua que el aumento de la tarifa en el agua,
electricidad y teléfonos estaba dirigido a sectores "privilegiados
de la sociedad".
Por su parte, Mario Ordoñez, directivo del
Movimiento Comunal (MC), llamó a los afectados a protestar ya que el
incremento es de forma general y no particular como explicó el
mandatario.
Solicitó a la ciudadanía a no quedarse
callada "ante los cobros injustos e impagables por personas de bajos
ingresos".
Comentó que el ascenso aplicado a la
tarifa de esos servicios es del 200 por ciento y existen casos en que se
eleva a más del 300 por ciento.
Actualmente, apuntó Ordoñez, el gobierno
nicaragüense promueve la privatización de estos servicios, trazándose
el papel de recaudador y no el de defensor de los derechos sociales.