Bolivia

Explosión de la angustia

JOAQUIN RIVERY

Bolivia es el país más pobre de América del Sur, uno de los de peor situación económica en el mundo. Por tanto, los conflictos de todo tipo revientan aquí y allá como cosecha de siembras sistemáticas.

Si no son los campesinos cocaleros, son los cultivadores de otros productos, o los mineros, médicos o educadores.

Siempre hay un sector en pelea franca por tratar de sobrevivir a una ley de mercado feroz, constante devaluadora de los ingresos y potenciadora de las miserias.

Desde hace unos días los campesinos mantienen cortada una carretera que une al país con Perú y la represión provocó tres muertos, que se suman a los tantos cultivadores de cualquier cosa que cada cierto tiempo se sublevan en los Andes indios y rebeldes.

La última noticia proviene de otro sector: los pequeños deudores de los bancos.

El lunes, algunas decenas de esas personas ocuparon en La Paz la Superintendencia de Bancos y mantuvieron a 91 empleados como rehenes durante más de 10 horas, para exigir varias demandas con el fin, por supuesto, de defender sus bienes escasos, amenazados por créditos imposibles de pagar.

El escándalo fue mayúsculo. Imagínense la desesperación de esa gente que llegaron a amenazar con volarlo todo con cartuchos de dinamita. (En Bolivia los cartuchos del explosivo son un arma frecuente, tradicional, entre los que protestan).

La amenaza era tan grande que las autoridades prefirieron la negociación mediante un grupo de Organizaciones No Gubernamentales y al final concluyeron que la Superintendencia de Bancos revisaría caso por caso las cuentas de los poseedores de créditos hasta unos 5 000 dólares.

Lo más probable es que, tarde o temprano, los deudores pierdan lo que tanto defienden. Allí reinan el neoliberalismo y las leyes del mercado, implacables siempre cuando de cobrar se trata.

Si a Bolivia, por su pobreza, le condonan algunos capítulos de su deuda por su incapacidad para solventarla, lo menos que podrían hacer los bancos del país sería tener la misma actitud con los deudores imposibilitados de abonar sus adeudos.

Pero eso es difícil de lograr. A los capitalistas, donde quiera que se encuentren, lo único que les interesa son las ganancias, independientemente de quien caiga.

Bolivia es tan pobre que se escribe poco de ella, pero eso no significa que el neoliberalismo no haya creado allí las mismas condiciones explosivas que en cualquier otro lado.

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