La vida no termina a los 50

Cesan las funciones reproductivas y comienza una nueva etapa de la existencia femenina con la llegada del climaterio. Desde antes se puede garantizar una mejor calidad de vida

SARA MAS

Más allá de etnias, grupos sociales o preferencias, el climaterio aguarda ineludiblemente a las mujeres al final de su vida reproductiva. Pero lo cierto es que no todas lo viven como conflicto y a veces, incluso, sus pesares poco tienen que ver con los reales cambios biológicos que ocurren en el interior de su cuerpo.

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ARNALDO SANTOS

Un estilo de vida sano y una adecuada satisfacción personal favorecen un mejor tránsito de la mujer por el climaterio, aseguran la profesora Artiles (izquierda) y la doctora Navarro.

Así lo aseguran especialistas de diferentes disciplinas que, desde hace más de cinco años, diseñaron el Modelo de Atención a la Mujer Climatérica (MACLI), un servicio iniciado en el Hospital Ginecobstétrico Ramón González Coro, de la capital, y extendido hoy a otros centros del país.

Cuando todavía los expertos en el mundo no logran ponerse de acuerdo sobre el peso de los factores biológicos, genéticos, sociales o culturales en esta etapa de la vida, en Cuba se emplea el diagnóstico médico social como elemento activo y relevante para el diagnóstico clínico.

NI UN EXTREMO NI OTRO

"Si el climaterio se vinculara estrictamente al proceso biológico, todas las personas experimentarían los mismos síntomas", precisa la antropóloga Leticia Artiles. Pero durante esa etapa las mujeres no se comportan igual en uno u otro punto del planeta, aunque sudoraciones y sofocos, irritabilidad, ansiedad y depresión, sean las señales más referidas internacionalmente.

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Si de ventajas del servicio se trata, la doctora Manzano apunta dos: solución de problemas orgánicos y cambio en la vida de las mujeres.

Entre los 45 a 59 años de edad las cubanas devienen centro de la dinámica familiar. Son madres, esposas, abuelas, pero a la vez, hijas y nueras, la mayor parte profesionales y técnicas, con enormes responsabilidades en la vida cotidiana, laboral, social y de familia. "Y esa sobrecarga, a la edad del climaterio, sí sobrepotencia la sintomatología", apunta Artiles.

La experiencia en consulta revela el predominio de insatisfacciones causadas por conflictos en el ámbito laboral, familiar y personal. "La mujer trabaja, pero mantiene la mayor responsabilidad en el hogar y menor decisión sobre el empleo de los recursos; suele ser la mediadora de los conflictos en la familia y a veces hasta por reajustes laborales propios o en función de lo doméstico —cuidar la mamá, la suegra o un nieto— ha tenido que cambiar su trabajo por otro que no le satisface realmente o para el cual no está preparada", expone Artiles.

"También acostumbra a cuidar la salud de todos en casa, pero no la propia", añade la doctora Daisy Navarro Despaigne, investigadora titular del Instituto Nacional de Endocrinología. "Para sí misma, nunca tiene tiempo".

MITOS Y VERDADES

"El 70 por ciento de las que no vienen a consulta no experimentan síntomas ni requieren atención médica y un 10 por ciento refiere sentirse mejor cuando elimina preocupaciones y molestias como el embarazo o la menstruación", explica Navarro. Sin embargo, se tiende a reforzar la idea de que en la edad mediana todas tienen que sentirse mal como consecuencia del cambio hormonal, que se expresa de manera distinta en cada una, cuando cesa la función ovárica, se interrumpe la ovulación, disminuye la producción y secreción de estrógenos.

Ese reajuste hormonal provoca cambios en los neurotrasmisores vinculados al funcionamiento del sistema nervioso y "el organismo femenino se hace más sensible al impacto del medio", precisa Artiles. "El riesgo mayor está en que la mujer no reconoce que el medio la afecta tanto como los cambios internos".

Tales transformaciones también pueden facilitar la aparición de patologías de base genética, como la diabetes mellitus o enfermedades cardiovasculares. "Pero de ningún modo la mujer aquejada por alguna molestia en esa etapa debe acudir por su propia cuenta a los tratamientos hormonales de reemplazo, que precisan de recomendación médica para determinarlos", sostiene Navarro.

Según la especialista, "la que posea un medio adecuado y sienta satisfacción personal —alta autoestima, buenas relaciones personales, participación en la toma de decisiones— pasa mejor esta etapa".

Sobre otros aspectos se puede influir desde antes, si se garantiza un estilo de vida sano, la realización sistemática de ejercicios físicos —como caminatas— una alimentación con menos grasa, más vegetales y frutas, así como la ingestión de agua o miel de abejas. También ayuda no fumar, un hábito tóxico que adelanta la edad de la menopausia y después de ese momento provoca una reabsorción 3 ó 4 veces superior de la masa ósea, favoreciendo la osteoporosis.

A juicio de la doctora Blanca Rosa Manzano, especialista de segundo grado en Ginecología, integrar factores sociales y biológicos facilita una valoración y asistencia más efectiva a la mujer cubana entre 45 y 59 años, grupo para el cual antes no existía un servicio específico de salud. Un equipo multidisciplinario básico —ginecólogo, clínico y especialista del área psicosocial— le brinda ahora ayuda médica y orientación para desarrollar nuevas estrategias de vida.

"Damos gran valor al examen ginecológico para hacer el diagnóstico y prevenir otras afecciones como el cáncer del endometrio o el tumor de ovarios, tan difíciles de determinar. A las pacientes mayores de 40 años se les indica la mamografía, único proceder que hace diagnóstico precoz del cáncer de mama".

A juicio de la Manzano, presidenta de la Sección de Climaterio en la Sociedad Cubana de Ginecología y Obstetricia, en las pacientes el beneficio es notable. "Cambian para bien, porque aprenden a conocerse mejor, entender la etapa que viven y eso las lleva a reformar su estilo de vida, elevar su autoestima, mejorar su satisfacción personal y su sintomatología".

Durante el climaterio la mujer transita de la vida reproductiva a la no reproductiva. En una fase inicial (perimenopausia) pueden aparecer los primeros síntomas, luego sobreviene la menopausia o cese definitivo de la menstruación y finalmente la postmenopausia abarca entre cinco y 10 años después, con predominio del déficit estrogénico. La edad de aparición de la menopausia es variable y en el caso de las cubanas se estima como promedio en los 47 años. Nuestra población femenina de 45 y 59 años se aproxima hoy al millón de mujeres y tiende a crecer, según las proyecciones demográficas.


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