 Una historia y un presente de lucha
Cuando en 1516 los turcos ocuparon el país y lo
convirtieron en una provincia otomana, comenzaba una historia que duró cuatro siglos
hasta que en 1918 las tropas británicas y francesas se apoderaron del territorio sirio y
liquidaron en él la presencia del imperio otomano.
Antes, en el 632, el territorio sirio había sido
invadido por las huestes musulmanas. Con la victoria de los árabes (año 636) sobre las
fuerzas de Bizancio, Siria quedó en manos de nuevo del poder musulmán.
La hoy República Arabe de Siria, con una población de 17,2
millones de habitantes y una extensión territorial de 185 180 kilómetros cuadrados,
cuenta en su haber con el espíritu de lucha que ha caracterizado a su pueblo, fortalecido
en su enfrentamiento a la ocupación extranjera.
Ese espíritu está presente hoy cuando Siria, como
otros pueblos de la región, ha sido agredida militarmente y hasta ocupadas partes de su
territorio por esa punta de lanza de Estados Unidos, Israel, que durante sus 53 años de
fundación, mucho ha hecho para consolidar su posición de agresor, usurpador de tierras
ajenas y de ser uno de los estados más militarizados del mundo.
Las Alturas de Golán sirias, ocupadas en 1967 y
anexadas por Israel en 1981, como lo fue el Sur del Líbano hasta fecha muy reciente, y lo
sigue siendo la Palestina ocupada, simbolizan la más cercana era de conquista de
territorios libres por parte de un Estado agresor con el apoyo del imperio más poderoso.
Siria está situada al suroeste de Asia, limita al
norte con Turquía, al este con Iraq, al sur con Jordania e Israel y al oeste con el
Líbano y el Mar Mediterráneo.
El río Eufrates, que atraviesa a Siria desde Turquía
hasta Iraq, y cuyo valle fue cuna de algunas de las primeras civilizaciones de la
humanidad es, además de fuente de vida para un país esencialmente agrícola, un vínculo
necesario de una cultura milenaria que se expande más allá de sus fronteras
geográficas.
Los habitantes sirios son en un 90,3 por ciento
árabes, y los demás son kurdos, armenios, palestinos y de otras descendencias.
La religión musulmana es predominante y la practica el
86 por ciento de los habitantes.
Sus recursos principales son el petróleo, los
fosfatos, cromo, manganeso, hierro, sal, mármol. Tiene un Producto Interno Bruto que
asciende a más de 42 mil millones de USD y un volumen de exportaciones superior a 3 mil
millones USD con una balanza comercial favorable de más de 100 millones.
El 28 por ciento de las tierras son cultivables, y las
tormentas de polvo y arena constituyen los principales obstáculos para su mayor
desarrollo.
En la relación de sus indicadores sociales aparece un
94 por ciento de la población infantil escolarizada, una tasa de mortalidad infantil de
34,8 por mil nacidos vivos y una esperanza de vida de 68,4 años.
La fuerza laboral alcanza a 4,7 millones de personas y
el desempleo es de un 15 por ciento. Según datos de la UNICEF, entre el 15 y el 25 por
ciento de la población vive en la pobreza.
Siria alcanzó su independencia el 17 de abril de 1946,
de su metrópoli colonial, Francia, y desde entonces, con el surgimiento del Estado
israelí dos años más tarde, ha estado amenazada, como otras naciones de la región, por
las aspiraciones hegemónicas del régimen sionista contra las poblaciones árabes.
Sin embargo, es un país caracterizado por su
estabilidad, a pesar de haberse visto sometido a constantes agresiones y amenazas
sionistas e imperialistas.
Su gobierno cuenta con un Presidente, elegido cada
siete años, y un Consejo de Ministros que preside un Premier.
El Poder Legislativo está a cargo de la Asamblea del
Pueblo (Parlamento) de 250 miembros, elegidos por sufragio universal.
El actual Presidente de la República Arabe Siria es
Bachar Al-Assad, quien sustituyó en ese cargo a su padre, Hafez Al-Assad, fallecido en el
año 2000, y quien condujo los destinos del país durante las últimas décadas, jugando
un papel relevante tanto en Siria como en el resto de la región árabe.
La figura del nuevo mandatario, quien ha tenido ante
sí la ardua tarea de dar continuidad a la labor de su progenitor y mantener la
estabilidad del país, continúa consolidándose.
Entre los principales partidos políticos está el
Frente Nacional Progresista (FNP), en el cual están incluidos el Partido BAAS, el Partido
Arabe Socialista (PAS), el Movimiento Arabe Unionista Socialista (ASU), Partido
Democrático Unionista Socialista, Partido Socialista Arabe Sirio, y el Partido Comunista
Sirio. Esta agrupación (FNP) cuenta con 167 escaños en el Parlamento. Hay otros 83
escaños ocupados por diputados denominados como independientes.
En política exterior, el conflicto árabe-israelí y
la situación libanesa constituyen los principales centros de atención. Damasco ha sido,
en la región, uno de los fundamentales baluartes frente a los planes expansionistas de
Israel.
Las relaciones bilaterales entre Cuba y Siria,
establecidas a nivel diplomático en 1965, se han desarrollado en varios frentes, entre
ellos el del intercambio comercial.
Un total de 200 jóvenes sirios han sido graduados en
Cuba, de ellos 193 de nivel superior. Actualmente hay 23 becarios.
Entre los principales acuerdos rubricados por los dos
países, se encuentran el de cooperación en materia de Salud, vigente desde junio de
1998, uno comercial de igual fecha, así como convenios de Colaboración Económica y
Científico Técnica, de Servicios Aéreos, Cooperación Deportiva, de Radio y Televisión
y en las esferas de la Educación y la Cultura.
Siria, en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU,
siempre ha votado contra la resolución anticubana y ha coincidido con Cuba en un 86,6 por
ciento de las veces en temas debatidos y votados en la ONU.
Las relaciones cubano-sirias son históricas y
positivas, con un amplio intercambio de visitas y contactos entre ambos gobiernos,
partidos y otras organizaciones políticas y no gubernamentales, incluyendo en su momento,
la presencia internacionalista militar cubana entre 1973 y 1974. (E.C.P.)
|