La XL Serie Nacional está a punto del adiós. Pinar y
Santiago, los dos únicos sobrevivientes, desandan el trayecto de más de mil kilómetros
que separa a una ciudad de otra para continuar hoy la batalla final por el título. Y, por
tanto, a tiempo estamos para reflexionar sobre cuáles deben de ser los integrantes del
equipo Todos Estrellas, cuya selección está a cargo de la prensa especializada que cubre
el béisbol todo el año.
 |
| ISMAEL FRANCISCO |
Osmani Urrutia, primer tunero
campeón de bateo.
Fue esta quizás como ninguna otra en estos 40 años,
una campaña pródiga en ofensiva. Ello obliga a tener en cuenta este aspecto por encima
de los demás. La defensiva debe de tener otro espacio (una selección que incluya a los
mejores fildeadores por posición), pues, de lo contrario, estaríamos escogiendo a los
más integrales, algo que sí pesará extraordinariamente a la hora de integrar la
preselección nacional.
Vamos entonces a mencionar, solo a mencionar, no a
imponer, a los jugadores que, por posición, descollaron a la hora del ataque y pudieran
formar el equipo estelar de la XL Serie.
En la receptoría, el santiaguero Rolando Meriño
aventajó a todos, muy especialmente a la hora de batear con fuerza. Sus números (20
jonrones-58 impulsadas-330) superan a los de otros que también se destacaron, entre
ellos, el tunero Norlis Concepción (11-45-338).
Si en una base hubo hombres con rendimiento, esa fue la
inicial. Desde Roberquis Videaux, quien jugó 41 partidos en el primer cojín, hasta Pedro
Arozarena. Pero dos zurdos, industrialista uno, villaclareño el otro, se llevaron las
palmas: Antonio Scull y Ariel Borrero. Sus estadísticas son muy parecidas, pues Scull
conectó 107 jits (25 dobles-16 jonrones), anotó 73, remolcó 74 y promedió 375. Borrero
estuvo metido en su mejor campaña al disparar 125 indiscutibles (21 dobles-10 triples-16
cuadrangulares), con 63 anotadas, 83 impulsadas y 371. ¡Difícil selección!
Algo similar ocurrió en la intermedia. Al parecer, los
camareros se pusieron de acuerdo para rendir parejo. Alex Ramos, por ejemplo, fue el
segundo mejor bateador de la contienda, 404, líder en jits, 147, además de pisar el home
76 veces, con 57 compañeros enviados hacia el plato. Macías fue el colíder jonronero,
23, impulsó 75 y promedió 346. Mario Vega promedió 373 y pegó 126 imparables... y
varios más, entre ellos Juan Pacheco y Enrique Díaz.
En la antesala la porfía es menor. Un jugador se le
fue delante a todos, Michel Enríquez, cuyos 19 jonrones, 22 dobles, 83 anotadas y 72
remolcadas, con 353 de promedio, le dan la posibilidad de ser escogido por unanimidad. Y
si establecer un récord absoluto coloca a un jugador con ventaja sobre el resto, las 99
anotadas de Eduardo Paret lo colocan en inmejorable posición para ocupar el campo corto
del equipo, además de sus 16 jonrones y sus 77 bases por bolas.
El año pasado resultó tarea ingrata en demasía
seleccionar a los guardabosques. Se podían contar con los dedos de una mano los que
rindieron. Ahora, al parecer, alguien regó los jardines, pues florecieron, ¡y de qué
forma! Pero, sin embargo, en las esquinas dos hombres acapararon la atención de todos
desde los inicios. Osmani Urrutia, el primer tunero campeón de bateo, no se bajó de los
400 ni un solo día. Amaury Casañas, con 70 partidos jugados en el left, fue el rey de
los extrabases, 49 entre sus 97 jits, más de la mitad. En el centro hay varios nombres:
Yasser Gómez, 380, 76 indiscutibles y 45 anotadas en 51 choques; Giorvis Duvergel, 352,
108 jits y 52 anotadas en 80 salidas al terreno y el tunero Amaury Suárez, 319 en 87
encuentros.
Supongo que nadie albergue duda sobre quién fue el
mejor lanzador derecho: Maels Rodríguez, cuya marca de ponches quizás solo pueda ser
rota por él mismo. Ni tampoco que el guantanamero Eddy Nelson Savón fue el mejor
relevista (9 triunfos, 13 salvados, 1,99 de PCL). La pelea mayor será por el zurdo más
destacado, galardón que se disputan Lemay de la Rosa, Raúl Valdés y Faustino Corrales,
este último tercero en promedio de limpias, 2,58, tercero en ponches, 174, y segundo en
average de los contrarios frente a él, 197.
Tampoco se producirán prolongados debates a la hora de
seleccionar al designado. Orestes Kindelán, sin un solo inning jugado a la defensa,
promedió 350, impulsó 73 y sacó 19 Mizuno fuera de los parques. Pero en una temporada
pródiga en nuevos talentos, el título de Novato del Año provocará controversias. Pedro
José Rodríguez, hijo, el mejor juvenil del año según la IBAF, tiene a su favor su
récord de jonrones, 15, con 53 impulsadas y 286 de average. Pero Juan Miguel Miranda
(10-47-300), Leslie Anderson, también recordista con 28 dobletes, Ayalen Ortiz
(5-26-312), Danny Betancourt, para solo mencionar a cinco entre muchos, aspiran con fuerza
al galardón.
Como advertí al principio, estas son solo algunas
reflexiones que considero necesarias. Y que pudieran ser útiles no solo a la hora de la
selección, sino también con el ánimo de refrescarle a la afición algunos nombres,
susceptibles de no ser recordados en el fragor de las batallas postemporada. ¡Tan extensa
y cargada de actuaciones sobresalientes ha estado esta edición 40 de nuestro deporte
nacional!