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Mejoran
servicios oftalmológicos En cuatro meses han sido operados ambulatoriamente de catarata 91 pacientes, a 67 de los cuales se les implantó la lente intraocular; no hubo complicaciones importantes Ariel Soler C.
Cuba no es ajena a esa realidad. La esperanza de vida hoy marca 75 años y se conoce que la catarata, que también puede producirse por trauma, descarga eléctrica u otras enfermedades como la diabetes, en su forma senil aparece a partir de los 55 años de edad en la mujer y los 60 en el hombre. No obstante, para los cubanos no es un gran problema; los ancianos no necesitan de dos mil dólares para enfrentar este problema de salud: basta ser diagnosticados, remitidos a la consulta especializada y de acuerdo con el criterio médico sometidos a la extracción extra capsular del cristalino con implante de lente intraocular, una intervención quirúrgica que en breve tiempo le devuelve la visión. Blanca Silva Machado, una campesina y ama de casa del lejano Maisí, en el extremo más oriental de Cuba, no sabía nada de eso. Con 75 años hacía tres que se quejaba de la progresiva y cada vez mayor falta de visión. La vida, junto con la vista se le había "nublado", ya no podía hacer lo de siempre y poco a poco se sentía "estorbar", pero su problema no era irreversible y cada vez tenía más cercana solución. Mayda Armas López y Natasha Sanféliz Yebra son dos guantanameras que estudiaron medicina, se hicieron oftalmólogas y más tarde se especializaron en el capitalino hospital Ramón Pando Ferrer (Liga contra la Ceguera) para enfrentar la delicada operación. Paralelamente manos amigas dotaban al Hospital General Dr. Agostinho Neto de la tecnología necesaria para encarar el proceder: la ONG Christoffer Blind Mision, institución que lucha contra la ceguera y propugna su eliminación total para el 2020, en coordinación con el Consejo Nacional de Iglesias de Cuba, donó microscopio quirúrgico, lámparas de hendiduras y celiáticas, queratómetros con tomómetro de aplanación, retinoscopio, oftalmoscopios, biómetro, cajas de pruebas con montura, lentes intraoculares y medicamentos, todos valorados en unos 30 000 dólares. El 9 de noviembre del 2000 quedó inaugurado el importante y demandado servicio y el 30 de marzo del presente año ya 91 guantanameros habían sido operados ambulatoriamente de catarata, a 67 de los cuales se les implantó la lente intraocular, no hubo complicaciones importantes, y los pacientes, que 24 horas después recuperaban la visión, recibieron los medicamentos gratuitamente. Blanca Silva fue uno de ellos. A las 9:00 de la mañana ya estaba acostada sobre la mesa de operaciones. A su lado la técnica en anestesia le canalizaba una vena y le ajustaba el esfigmo. Tras su cabeza la doctora Armas, asistida por su colega Sanféliz, enfocaba el microscopio. Se iniciaba una operación que terminaría exitosamente 30 minutos después. Así han sido todas. De acuerdo con las estadísticas Guantánamo (con medio millón de habitantes) posee unos 2 500 ciudadanos ciegos y de éstos 1 500, el 60 por ciento, por catarata, quienes ya son pesquisados y atendidos por el sistema nacional de salud y su eslabón primario: el médico de la familia. "Por lo pronto apuntan las especialistas se atienden en nuestra consulta unos 20 pacientes semanalmente y tenemos 40 en espera de la intervención quirúrgica". "Todo el proceder debería realizarse en Guantánamo agregan las oftalmólogas pero un pequeño eslabón falló: la medición de los lentes intraoculares a implantar hay que hacerla en Santiago de Cuba por falta del transductor (cable) del biómetro, ello provoca molestias que sólo se eliminarán cuando dispongamos de ese agregado y podamos hacer la prueba en cuestión aquí. "No obstante, los servicios médico-oftalmológicos de Guantánamo han experimentado un gran salto cualitativo con la aplicación de la avanzada técnica y el acceso a esta tecnología que permite, en condiciones idóneas, resolver quirúrgicamente la catarata con implante de lente intraocular, pero también otras afecciones como el glaucoma y el pterigion o carnosidad en los ojos, como algunos lo definen", subrayaron las especialistas. En su mirar Blanca Silva muestra ese salto cualitativo, el semblante cambió y su rostro, cruzado de arrugas, es más alegre; en tres meses regresará para restablecer el otro ojo, pero por lo pronto la vida cambió porque ella, para sí misma y los demás, vuelve a ser la valiosa abuela de tres años atrás. Periódico Venceremos.http://www.venceremos.cubaweb.cu/ |