
Miles
de manifestantes en calles de Quebec contra la
globalización
QUEBEC,
Canadá, 19 de abril.Una impenetrable valla de tres
metros de altura y extraordinarias medidas de seguridad
rodean el centro de Quebec, donde los líderes del
hemisferio celebran a partir de este viernes la III
Cumbre de las Américas, impugnada en las calles de la
ciudad canadiense por miles de manifestantes
antiglobalización.
Unos 6 000
policías no sólo de Quebec sino provenientes de
todo Canadá fueron desplegados en esta ciudad del
siglo XVII para impedir que los manifestantes perturben las
reuniones de 34 jefes de Estado o Gobierno, que negocian
la ambiciosa creación de la zona de libre comercio mayor
del mundo, a ser lanzada en el 2005.
El viernes,
las calles de Quebec fuera del perímetro de
seguridad delimitado por una valla de cemento y alambre
instalado por la policía y bautizado como El Muro de la
Vergüenza por los manifestantes serán escenario
de un gran "Carnaval de Resistencia
anticapitalista", que según los organizadores
reunirá a varios miles de personas.
La
manifestación, convocada por la Convergencia de luchas
anticapitalistas (CLAC) y el Comité de recepción de la
Cumbre de las Américas (CASA), provoca nerviosismo no
sólo en la policía, sino también en la población de
la ciudad, donde muchas escuelas están cerradas y muchos
comercios se han parapetado por temor a posible
violencia.
Según
reconocieron los organizadores, muchos de los
manifestantes que convergen en Quebec participaron en las
protestas realizadas en noviembre de 1999 en Seattle
(oeste de EE.UU.) contra la Organización Mundial de
Comercio (OMC), que obligaron a cerrar el centro de la
ciudad y dejaron unos 3 millones de dólares en daños
materiales.
Los
manifestantes, que consideran al proyecto del Area de
Libre Comercio de las Américas (ALCA) como más
beneficioso para las corporaciones que para los pueblos
del continente, empezaron a probar sus fuerzas en las
calles de Quebec desde el jueves en la noche, y
proseguirán este viernes y el sábado.
Bajo la
mirada vigilante de cientos de policías, unas 3 000
personas desfilaron pacíficamente el jueves durante
siete kilómetros, desde la Universidad Laval hasta
llegar a la valla de seguridad instalada por la policía,
que ha convertido una parte de Quebec aquella donde
se desarrolla la Cumbre en una ciudad fantasma.
Pese al
frío, una variada y animada coalición compuesta de
estudiantes, trabajadores, sindicalistas, grupos
anarquistas y miembros de organizaciones anticapitalistas
desfila al ritmo de tambores, pitos y canciones que
animaron las luchas de las izquierdas en los años 60 y
70 en Europa y América Latina, como "El pueblo
unido jamás será vencido".
Los
manifestantes, muchos de ellos agitando banderas y
llevando velas encendidas, lanzaban consignas en tres
idiomas español, inglés y francés para
expresar un tajante "No al ALCA" y denunciar
"la codicia de las corporaciones".
"El ALCA
y la globalización no son irreversibles, no son algo que
no se pueda modificar. Son resultado de decisiones
políticas y estamos aquí para tratar de llamar la
atención sobre las consecuencias negativas del libre
comercio para los pueblos", dijo a la AFP una
manifestante.
Y mientras
los manifestantes, llegados de todas las esquinas de
Canadá , Estados Unidos y América Latina, preparan
sus protestas, los líderes del continente que ya
arribaron a Quebec realizan por su parte decenas de
reuniones bilaterales, que se desarrollan en los grandes
hoteles, en el interior del perímetro de seguridad. (AFP)
|