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 Jóvenes en el corazón
de la economía
SARA MAS
Cada uno tiene su parte en la fundición, aunque ni por
asomo se acerquen todos a los hornos ardientes. La mayoría entró muy joven a la
industria donde se forja el acero, pero hoy el grupo de trabajadores menores de 30 años
va decreciendo en la Empresa Metalúrgica José Martí (Antillana).
Todo apunta a la estabilidad laboral como primera causa
y eso tiene su ventaja: se mantiene más fuerte y unido el colectivo, acumula experiencia.
Antillana es un gigante no solo por las proporciones de
su producción, sus grandes naves o sus más de 3 000 obreros y técnicos. También porque
se traga, cuando está en acción, grandes bocados de electricidad.
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| JUVENAL BALAN |
La búsqueda de eficiencia
económica se expresa en el trabajo concreto de las BTJ, sostiene Alexei Borges.
Allí, en la faena más dura, expuestos al
polvo, el ruido y el calor continuos, los jóvenes son parte de un colectivo que se
interna en la difícil lucha de hablar el lenguaje común de la eficiencia y, más aún,
hacerla realidad con sus acciones.
ALLI DONDE SE ELEVAN LOS COSTOS
"En cada paso puede ahorrarse", asegura Ariel
Ibáñez, ingeniero de 28 años que dirige las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) en la
División de Laminado.
Esa idea ha empezado a convertirse en precepto, luego
de discutida la Resolución Económica del V Congreso del Partido con mirada propia e
identificarse los problemas de cada área. En la Acería, por ejemplo, el gasto principal
está en la energía eléctrica y la chatarra. Es allí donde se elevan los costos y más
sistemáticamente hay que actuar.
 "Como UJC tratamos de influir en todo el universo de jóvenes",
explica Ernesto Reyes...
Por eso "la UJC también se puso en función de
influir, sobre todo, desde el universo juvenil", dice Ernesto Reyes, secretario
general del Comité Primario en Fundición, donde laboran 27 jóvenes, de ellos 24
militantes.
Poco puede conseguirse si no se conversa, influye y
actúa en el proceso mismo. De ahí que las miradas velen para que no vayan al horno más
ferroaleaciones de las necesarias, se mantenga la secuencia de producción y aprovechen al
máximo las artezas, el material refractario de alto costo en divisas donde se vacía el
metal para iniciar la fundición de colado continuo.
"Se empleaban 2 cazuelas por arteza cuando
pueden usarse hasta 6. Vimos con los jóvenes que podíamos ayudar a ahorrar y ser
rentables..." Ahora hacen hasta 4 cazuelas como norma y a veces más, aunque todavía
no promedian el máximo. En algo también varió el colado del metal: se hacía por cuatro
líneas y una quedaba "de reserva". "Hoy abrimos con 5 y terminamos
igual".
También han disminuido los costos, al poder servir
entre el 87 y 90 por ciento de la producción por la máquina más moderna y cercana. Solo
por concepto de transportación hasta el otro equipo y pérdida de temperatura de la
mezcla, los gastos se elevarían mucho más.
Del año pasado acá, han reducido casi el 80% de las
pérdidas metálicas. Claro que, no basta con trabajar solo en Fundición, el corazón de
la fábrica. Otras áreas son vitales, como el taller de refractarios de cazuelas, donde
un buen trabajo permite luego aprovechar mejor la energía en el horno.
O la división de Energética, donde trabaja Alexei
Borges, un ingeniero en Automática que hace 4 años y medio salió directo del ISPJAE
para Antillana. "Aquí hay mucho trabajo y es importante", dice pensando en su
colectivo, "la mayoría ingenieros y obreros aventajados", en función de
aliviar las situaciones técnicas en cualquier área. Como hizo Yohany Ortega, jefe de la
brigada eléctrica y autor de un trabajo de innovación en la automática para el corte de
palanquillas. Una sustitución que de haberse importado, habría costado miles de
dólares, calcula Alexei.
LOS MALOS PASOS, ATRAS
"Las BTJ tienen un enorme campo en la búsqueda de
la eficiencia", asegura José Adalberto Rodríguez, quien empezó a trabajar en la
acería con 17 años y hoy, a la vuelta de 14 almanaques más, dirige la UJC en Antillana,
donde laboran 277 jóvenes y más del 53% son militantes. Según él, los mayores
desafíos "están en disminuir los gastos y continuar desarrollando la cultura de la
calidad".
Atrás han quedado los tiempos en que se producía a
costa de cualquier costo. El dirigente juvenil coincide con otros en que aquellas 400 000
toneladas de la producción histórica más voluminosa, no fueron mejores que las 246 000
obtenidas el pasado año. La del 2000, aunque menos y aún con pérdidas, tuvo más en
cuenta los gastos y la calidad, además de hacerse en un solo horno casi todo lo
estipulado para dos.
Determinadas áreas aún no tienen
organizaciones de base. "Son aquellas con menos desarrollo técnico, adonde el joven
no va, pero hemos tratado de crecer con un proceso justo y riguroso, sin abandonar tampoco
el trabajo con los jóvenes en general, enfocado hacia esos objetivos". A fin de
cuentas, allí cada uno tiene su parte en la fundición, aunque no se acerque siempre al
calor de los hornos.
Retos del sector productivo
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| ALBERTO BORREGO |
Uno de los mayores
desafíos para la UJC está hoy en el sector productivo. Crece la economía, se reaniman
producciones y nuevas empresas se suman al perfeccionamiento. Cerca del 24% de los
trabajadores del sector son jóvenes y sus militantes representan el 35 del total del
país.
"Para desarrollar la eficiencia hace falta mayor
número de organizaciones de base fuertes y más militantes en centros de producción y
servicios", afirma Camilo Hernández, integrante del Buró Nacional que atiende a los
Jóvenes Trabajadores. "Si se consolida el comité de base, mejora su vida interna y
funcionamiento, puede ejercerse mayor influencia hacia el universo que le rodea",
comenta.
La Agricultura, el Azúcar, Comercio Interior y la
Construcción son las ramas con mayor número de jóvenes y militantes de la UJC. De no
pocas dificultades en el funcionamiento interno, ahora el panorama empieza a revertirse y
existe una proyección de crecimiento. Se cuentan en las filas cerca de
1 700 integrantes más con respecto a igual etapa del año anterior y 48 nuevos comités
de base fueron constituidos. También crecieron los ingresos al Partido de un 15 a un 30%.
Enormes desafíos aguardan aún en el sector campesino y agropecuario, en el turismo,
comercio y gastronomía. "Es un momento óptimo para trabajar con la cantera de
jóvenes en la producción y los servicios", asegura. Por este camino pasa también
el trabajo actual para fortalecer los movimientos de colectivos juveniles y rescatar el de
obras de choque, ante la recuperación y los planes de inversiones.
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