Socorrismo y reanimación:
prioridades de la salud en Cuba
JOSE R. SAVALL (Colaborador de Prensa Latina)
La preparación en técnicas de reanimación y
socorrismo del personal no profesional de la salud es uno de los objetivos de la medicina
cubana para el rápido y efectivo auxilio a las personas en estado grave.
Por ejemplo, al auxiliar a una persona que ha sufrido
traumatismo, es requisito inmovilizarle el cuello, antes de practicarle cualquier maniobra
de resucitación, así lo explican especialistas en emergencia médica, modalidad
asistencial a favor del paciente grave.
En los casos de individuos heridos que requieren
cambios en su posición corporal, los expertos orientan que ese movimiento debe hacerse
como si se tratara de un tronco, para prevenir el agravamiento de las lesiones o que se
originen otras como consecuencia de una movilización inadecuada.
La emergencia médica es una modalidad muy abarcadora,
que requiere de una estructura con múltiples medios tecnológicos y que en Cuba está en
proceso de formación como sistema.
Los antecedentes de este proceso se remontan a finales
de la década de los 60 del siglo recién finalizado, cuando en el hospital pediátrico
William Soler, en Ciudad de La Habana, fue creada una sala, con solo cinco camas, para la
atención a niños en estado grave.
Actualmente, la urgencia médica dispone a lo largo del
país de unas 3 800 camas, distribuidas en 241 centros asistenciales.
El doctor Carlos Dotres, ministro de Salud Pública,
recordó que a principios de la década de los 80 la población cubana fue víctima de una
epidemia de dengue hemorrágico.
Esa enfermedad fue introducida intencionalmente como
parte de la guerra biológica ejecutada por Estados Unidos para reimplantar su hegemonía
política, económica y militar sobre Cuba.
Se trató de una situación de emergencia medica
nacional, que movilizó a todo el sistema de salud e incluso a la sociedad en pleno, lo
cual incentiv{ó el desarrollo de la denominada medicina crítica, con decena de miles de
niños y adultos atendidos en las salas de cuidados intensivos.
La red de unidades de terapias intensivas, establecidas
a partir de esa amarga experiencia, es un escudo protector ante situaciones de salud y un
impacto asistencial, docente e investigativo.
Para beneficio de los más de 11 millones de cubanos se
han formado miles de profesionales y técnicos, cuya experiencia ha contribuido también a
salvar vidas en otros países.
En Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras, Haití,
Nicaragua, República Dominicana y Venezuela, entre otras naciones afectadas por
fenómenos naturales y epidemias, los lugareños reconocen la calificación del personal
médico y auxiliar que componen las brigadas de socorro cubanas.
Al establecerse el Programa del Médico de Familia,
incorporado a las policlínicas comunitarias, se posibilitó un viraje en la integración
de la atención de urgencia como un sistema único.
Tal política asistencial vinculo a tres subsistemas:
servicios de urgencia en la atención primaria, urgencia y medicina intensiva en los
hospitales, y las ambulancias equipadas para atender a los pacientes en estado grave.
El doctor Alvaro Sosa, director nacional del Sistema
Integrado de Urgencia Médica, conocido por las siglas SIUM, que identifican a sus
ambulancias, anunció que el 30 de mayo próximo los 15 municipios de Ciudad de La Habana
quedarán incorporados a esa red.
También en los próximos meses el sistema será
completado en las provincias de La Habana y Matanzas. En esta última funciona, desde
febrero pasado, el centro coordinador, adjunto al hospital José López Tabranes.
Por otra parte, en la provincia de Pinar del Río,
donde el sistema quedó establecido en 1997, han sido atendidas en ese lapso casi 3 200
personas, con solo seis fallecidos durante el traslado a hospitales.
Estas y otras experiencias de la medicina de urgencia
aplicada en Cuba acaban de ser expuestas en el segundo encuentro sobre esa modalidad
asistencial, que reunió en La Habana a médicos cubanos y norteamericanos, estos últimos
procedentes de Boston, Baltimore, Michigan y Los Angeles.
En 1999, la capital cubana fue sede del primer congreso
internacional de atención al paciente grave, cita que se ocupó de la resucitación
cardiopulmonar y cerebral, traumatismos, sistemas de emergencia, neuroprotección y
tratamiento de infartados, entre otros temas.
Unos 800 especialistas de casi 40 países, incluidas
destacadas personalidades de Canadá, España, Estados Unidos y Gran Bretaña se
refirieron a lo que se conoce como el testigo adiestrado en situaciones de emergencia.
Con la preparación creciente de personas en el dominio
de las técnicas de socorrismo, se conseguirían mayores posibilidades de contar con
alguien capaz de aplicar los primeros auxilios, y contribuir con más eficacia a la
sobrevivencia y calidad de vida del paciente, opinó el doctor Sosa.
En Cuba, gracias al sistema integrado de urgencia
médica, se han eliminado prácticamente las muertes por asma bronquial, y disminuyeron
las defunciones por diversas dolencias graves atendidas por esta vía.
En la provincia de Santiago de Cuba, en la región
oriental, entre las primeras que completó el sistema, se reporta una disminución de la
mortalidad por accidentes cardiovasculares.
Pese a las dificultades financieras, el gobierno cubano
viabiliza el desarrollo de este servicio, que requiere de costosos equipos, entre ellos
ambulancias equivalentes a pequeñas salas de terapia.
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