 EDITORIAL
Los racimos gozosos de los pinos nuevos
En los días heroicos que vivimos vuelve a pronunciar
nuestro Héroe Nacional José Martí la frase que sirve de título a este editorial.
Parece regresar a aquella tarde de Tampa en que la imagen del pino desafiante ante la
tempestad, incendió su imaginación. Se integraba la generación del 68 con la del 95, en
el renuevo que inmortaliza a los pueblos.
La frase viene desde el fondo del tiempo para calificar
a la más joven generación cubana actual, la Organización de Pioneros José Martí,
inspirada y fundada por Fidel el 4 de abril de 1961, en los preludios de la invasión
mercenaria por Playa Girón.
El combate fue la forja de las genuinas organizaciones
cubanas. Cada una nació del derecho a luchar que dio la Revolución a niños, jóvenes,
adultos y ancianos, a mujeres y hombres por igual.
Las virtudes de los padres se prolongan en sus hijos.
No basta vivir la vida que nos toca; es necesario preparar a quienes traemos al mundo para
que prosigan nuestros sueños. Sin niños y jóvenes no hay Revolución. Un verdadero
ejército de pañoletas y sonrisas ha estado en el primer escalón, exigiendo su puesto en
el honor de defender a la Patria.
No han sido solo discípulos, sino que muchas veces
imparten el magisterio de sus vidas ejemplares. ¡Qué misterioso encanto tiene un país
donde los niños son capaces de enseñar maravillas a sus adultos!
Todos los actuales dirigentes de la Revolución de
menos de cincuenta años, comenzaron su vida patriótica en la Organización de Pioneros
José Martí, que hoy agrupa a más de un millón quinientos mil niños y adolescentes.
Aquellos que alcanzaron la gloria olímpica,
panamericana o centroamericana después del triunfo de la Revolución, atesoran entre los
primeros datos de su biografía, el haber sido pioneros.
Igual sucede con muchos de nuestros escritores y
artistas, de nuestros periodistas, de nuestros científicos y Héroes del Trabajo. Decenas
de miles de adultos despertaron su vocación profesional en los movimientos de pioneros
aficionados.
A la organización pioneril pertenecieron incontables
oficiales de las FAR y el MININT, numerosos ministros, cuadros destacados de la
Administración Central del Estado o del Poder Popular, miembros del Comité Central, del
Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas o de las organizaciones de masas.
Toda una generación formada en los pioneros y
transformada en jóvenes audaces cumplió misiones internacionalistas como soldados, como
médicos, como maestros y técnicos en los más remotos parajes de la Tierra, y aún hoy
da su apoyo en Centroamérica y en Africa. Búsquense sus raíces y se hallará la
pañoleta anudada al cuello de su infancia.
A lo largo de estos cuarenta años, la organización de
los pioneros, ha sido forja de revolucionarios y cantera insuperable de la Unión de
Jóvenes Comunistas que ha crecido en el fragor de esta batalla en 25 000 nuevos
militantes.
Nacida en 1962, hace exactamente treinta y nueve años,
la organización juvenil da muestras de mayor pujanza y madurez, porque en tiempos duros
fructifican firmezas. Cada año se consolida su misión de reserva segura y continuidad de
principios del Partido de la nación cubana.
La más temprana generación de cubanos nació después
del derrumbe de los países de Europa del Este, y de la desintegración de la URSS.
Elián, símbolo de hasta dónde puede llegar la brutalidad imperialista, vino al mundo en
1993. Apenas empezando a vivir sufrió secuestro y tortura. Elián es también símbolo
del amor infinito de su pueblo.
En la batalla por su rescate los pioneros mostraron sus
mejores armas. Las masivas e inéditas marchas del pueblo combatiente, las multitudinarias
tribunas abiertas, las mesas redondas los han tenido como exponentes lúcidos e
insuperables.
José Martí, ese inusitado veedor de futuro que marcha
a nuestro lado, se adelantó en su tiempo a las tribunas abiertas, al decir: "Las
ocasiones vengan, que los oradores se revelarán". Las ocasiones llegaron y los
oradores se han revelado, están ahí, en las barricadas, alentando al combate, arengando
y contagiando a las multitudes con talento y patriotismo.
Y en el centro del combate sin precedente están los
niños. Dentro de poco tendrá lugar el Tercer Congreso Pioneril, y ellos mismos han
sabido conducir sus asambleas, examinado en todos los destacamentos del país más de un
millón de planteamientos, y perfilado conceptos en municipios y provincias.
Nada de la Patria les ha sido ajeno, porque los niños
entienden más de lo que parece y no están ociosos ni un instante. Bajo la consigna
"A conquistar el futuro" están en disposición de devolver con creces cuanto
han recibido de sus educadores y padres.
El enemigo aspira a encontrar en el futuro una
generación cubana más dócil, a la cual pueda confundir. En lo adelante encontrarán a
estos conquistadores del mañana mucho más cultos e inteligentes que sus predecesores.
Ellos conquistarán el futuro, porque ya han conquistado el presente, y hay que decirlo
con orgullo: ¡han sido los protagonistas principales de este presente!
Fidel aseguró en 1981, cuando todavía esta batalla de
hoy no tenía la grandiosidad que le ha dado el colapso del campo socialista europeo, y la
imperiosa necesidad de defender las conquistas del Socialismo y la soberanía nacional a
cualquier precio:
"La nueva generación cubana es más firme, más
dura, más revolucionaria, más internacionalista y más inclaudicable que la propia
generación que nos inspiró y nos educó."
Nuevas virtudes han crecido desde entonces. Seguimos
siendo firmes en la defensa de nuestros sueños, revolucionarios porque aprendimos que los
vacilantes y cobardes son escorias humanas; internacionalistas porque somos solidarios, e
inclaudicables porque ningún principio ha estado jamás en venta.
En estos difíciles años hemos aprendido que solo la
cultura, que solo las ideas justas son capaces de abrirse paso en este mundo desigual, y
que solo un pueblo inteligente es capaz de neutralizar los peligros hegemónicos que nos
amenazan, inimaginables una década atrás.
Qué contraste este abril de nuestros niños con el
abril de millones de niños de este mundo. ¿De cuánto derecho dispone el pionero
palestino asesinado por el delito de apedrear a los tanques israelíes que violan su
tierra con la bochornosa complicidad de Estados Unidos? ¿De cuánto derecho disfruta el
pequeño analfabeto del Tercer Mundo que anda sin zapatos y desnutrido, que duerme en las
calles, que es prostituido, cazado a tiros a la puerta de los comercios o vendidos sus
órganos al mejor postor?
Como contraste, ¡qué hermoso es asistir al
cumpleaños de la organización de los niños cubanos! ¡Qué privilegio es verlos crecer
en plena democracia! La verdadera grandeza de un pueblo está en su capacidad para amar,
en su infinita ternura. Somos un pueblo de leones, y los leones cuidan celosamente a sus
cachorros, y cachorros de leones y de leonas son y serán siempre los pioneros cubanos.
Cuán comprometidos nos sentimos los adultos con
nuestros niños. Ellos nos obligan a ser mejores y nos impulsan a defender con más
pasión si es posible la obra creada por todos.
Allá por 1953 poco más de un centenar de
revolucionarios se enrolaron en la legendaria Generación del Centenario del Apóstol.
Tuvieron el tremendo privilegio de ser los primeros cubanos que creyeron posibles los
sueños de Fidel. Hoy esta nueva hornada, constituida por millones de niños y jóvenes,
sigue el ejemplo de los fundadores, y puede proclamarse con legítimo orgullo la
Generación de la Batalla de Ideas.
Pasarán los años y habrán conquistado el futuro y
tendrán hijos y nietos a los cuales decir en días como estos: "Sí, yo estuve entre
quienes encabezaron aquella formidable batalla de ideas." Y otra vez se enrolarán
los continuadores de las nuevas proezas.
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