Reservas financieras cubanas libres
de la especulación

Aseguró en conferencia de prensa el Ministro Presidente
del Banco Central

María Julia Mayoral

Las reservas financieras internacionales de Cuba no están expuestas al riesgo de las operaciones especulativas, como sucede hoy a la mayoría de los países pobres y se usan en funciones del comercio exterior de la Isla, del mantenimiento de la estabilidad interna de la moneda y para ayudar al control del déficit de la cuenta corriente, destacó Francisco Soberón, ministro presidente del Banco Central de Cuba.

En conferencia de prensa ofrecida ayer en el hotel Palco dijo que en la forma en que opera hoy el sistema financiero internacional, las naciones subdesarrolladas se ven forzadas a liberalizar su cuenta corriente de capital si quieren atraer inversiones y obtener préstamos, y por tanto están obligados a mantener reservas de importancia para apoyar sus monedas y presentarse como economías fuertes, casi siempre en bancos de las naciones ricas o en inversiones en bonos gubernamentales de estos países, sobre todo en Estados Unidos.

Los siete países mayores de América Latina —ejemplificó— tienen colocados alrededor de 135 000 millones de dólares en las reservas de EE.UU. como fondos congelados que no se utilizan en función del desarrollo ni para atender las necesidades sociales de sus pueblos y al final esos países hacen de financistas de esa gran potencia.

Soberón ofreció detalles de la reestructuración y modernización realizadas en el sistema bancario nacional a partir de 1996, acerca de la política monetaria y crediticia, las regulaciones cambiarias y sobre los mecanismos establecidos para la supervisión de las operaciones y del endeudamiento externo.

El sistema financiero cubano —recordó— opera en condiciones particulares por la feroz guerra económica de los Estados Unidos, dirigida también a interferir toda gestión financiera nuestra en el exterior, incluyendo un ridículo sistema mediante el cual son capaces de confiscar hasta un pago de cinco dólares hecho por cualquier ciudadano del mundo a Cuba. Tenemos evidencias —dijo— de sus contactos para intimidar a bancos extranjeros que operan con nosotros y de presiones a gobiernos con el mismo fin.

Explicó que la deuda externa del país se mantiene en el entorno de los 11 000 millones de dólares y calificó de pequeño el actual déficit de la cuenta corriente, inferior al 2 por ciento del Producto Interno Bruto, en los últimos años; lo complicado en ese sentido —recalcó— es la forma de financiar ese déficit —ascendente en el 2000 a alrededor de 700 millones de dólares—, pues encontramos bastantes dificultades para obtener créditos a corto y mediano plazos, debido precisamente a esa guerra económica por parte de EE.UU.

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