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Alkistis Protopsalti en La Habana

Cantar es como correr 100 metros

A la cantante griega Alkistis Protopsalti le costó tiempo y mucho esfuerzo decidir entre la música y el deporte hasta que la primera venció, sin embargo dice "cada concierto lo siento con la misma emoción que si corriese 100 metros".

Conocida en su país como la intérprete por excelencia del pop y la balada, en que el canto al amor juega un papel protagónico, llegó a Cuba, su primera escala latinoamericana, con muchas expectativas. Era como venir a bailar a casa del trompo, comentó en conversación con Prensa Latina.

Pequeña de estatura, delgada en extremo, Protopsalti cautiva con su apurado diálogo en griego, con una risa que contagia al interlocutor aunque este no sepa de la historia hasta que no acude en su ayuda el traductor.

"No tengo palabras para resumir estos tres conciertos en Cuba, uno de ellos inédito porque fue en horas de la mañana. En un país donde la música, el movimiento y el baile son parte de la vida, resultó un verdadero desafío. Pero una vez más el leguaje de los sentimientos y el cuerpo vencieron la barrera idiomática", comentó.

Ella vive convencida de que en la música no hay límites ni fronteras, regla que confirmó una vez más en La Habana. "Tras el último concierto en la capital cubana varios espectadores se me acercaron y comentaron que no habían entendido las letras pero se llevaban la esencia de lo que yo quería transmitirles", explicó.

Nacida en Egipto por obra y gracia de la emigración que llevó a sus abuelos a esas tierras a principios del siglo XX, lleva el arte en la sangre, en sus genes.

Nieta de un cantante de ópera, hija de un pianista y de una madre con talento para el canto, no tenía otro camino que este.

Con más 35 discos grabados, varios de Oro y Platino por las millonarias ventas de estos, no asoma en su diálogo ni un viso de arrogancia.

Su vínculo con la poesía griega, de gran arraigo por la fuerza y tradición que la palabra ha tenido en ese país europeo y en el mundo, apunta, fue desde su mismo comienzo cuando llevó a los estudios de grabación a poetas como Konstantinos Kavafis, Odisseos Elitis o Giorgios Seferis, este último Premio Nobel de Literatura en 1963.

Otra presencia importante en su obra ha sido el compositor MikisTheodorakis, "una especie de Acrópolis en la historia de la música griega", sostiene.

Con influencias del jazz, el blues, géneros y tendencias que recorrieron todos estos años las diversas épocas, se manifiesta admiradora de María Callas, una voz que califica de única en todos los tiempos.

Ama la teatralidad, cree que la fuerza debe emanar del artista al público, de lo contrario no se establece la comunicación. Lo más importante son las emociones y por encima de todo la voz, en ella esta toda la fuerza de un intérprete, dice Protopsalti, quien viajará ahora por Israel y varios países de Europa.

"La tecnología es algo muy concreto en mi trabajo, la utilizo como apoyo pero no sobrepasa esos límites. Prefiero dar sangre a la voz, que cantar a través de ordenadores". (PL)

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