LAS TUNAS.Luego de tres días destilando
creatividad en el teatro Las Tunas y en el acogedor recinto que devino "noctámbula y
alegre" prolongación de sus sesiones (la Casa del Joven Creador), el Festival
Aquelarre 2001 de la zona oriental, deja la certeza de algo: el público está ávido de
ese humor tan consustancial y necesario a todo cubano.
Pero además: ni el humorismo está en irreversible
crisis, ni en fase terminal de penosa enfermedad como algunos pueden suponer... aunque,
desde luego, no todas las creaciones gozan de idéntica "salud".
Lo primero (avidez por el humor) lo corroboró la
sedienta forma en que el público se adueñó de la totalidad de las butacas del teatro
así como de pasillos y demás espacios interiores.
El resto lo puso alrededor de una veintena de
participantes, entre grupos, dúos y solistas, cuya labor esta vez el conocido humorista
Osvaldo Doimeadiós director nacional del Centro Promotor del Humor y presidente del
jurado de este certamen consideró no solo creciente, sino también con detalles
interesantes en lo que a calidad respecta.
En ese sentido acapararon la atención del público no
solo los rigurosos requerimientos técnicos de la actuación propiamente sobre el
escenario, sino también la naturaleza misma de un programa en el que como
media predominó la presentación de obras de estreno, fruto de la original
búsqueda de nuevas formas y temas dentro del sí infinito e inagotable universo del
humor.
Porque no solamente el conocido grupo Ultrasonido (de
Granma), el holguinero dúo Caricare o el solista Angel Ramis (de Las Tunas), premiados
todos en festivales nacionales de este tipo, les "revolvieron" el buen humor a
los presentes, entre muchos otros.
Este, sin embargo, no es más que el
"despegue". Abril debe develar nuevas sorpresas y talentos en los encuentros
correspondientes al occidente y centro del país, como paso previo al Festival Nacional
que, con entrada abierta para la sonrisa, la risa y el desbordado humor, ha de celebrarse
en la capital cubana en julio próximo.