CARACAS.Entre los varios
espectáculos de muy alto nivel que disfruta por estos días el público venezolano,
Historia de un caba-yo ha sido privilegiado por los aplausos y la crítica. El grupo
Buendía se presentó en las noches del domingo y del lunes en el Teatro Nacional, en
pleno corazón de Caracas. Resultó polémica la utilización de un video con el
sacrificio de un animal al final de la puesta. Pero la mayoría se identificó con el
contrapunto metafórico acerca de la violencia y la crítica a la insensibilidad que este
recurso representa.
Tanto Carlos Cruz como Alfredo Reyes actores que
comparten el rol protagónico se han convertido en centro de atención dentro de
las muchas personas que siguen de cerca la XII edición del Festival de Caracas. También
ha recibido numerosos elogios la caracterización de Sandra Lorenzo, así como la energía
desplegada por los jóvenes actores en las escenas de conjunto.
Del resto de la rica cartelera sobresale Venecia, una
obra de Jorge Arcame, que ha significado para este joven autor argentino la entrada por la
puerta grande en la escena internacional. Se trata de una historia sencilla y
aparentemente costumbrista. Al principio el espectador cree que solo reirá con las
ocurrencias de unos personajes desencontrados y humildes. Pero la poesía se va apoderando
de la escena y el fingido viaje a la ciudad de las góndolas funciona como una alegoría
de las inmensas posibilidades del cariño. El delirante juego teatral con el que se
desencadena "la travesía" derrocha imaginación, buen gusto y grandeza humana.
La directora Helena Tritek y sus actores comentaron a
este crítico su marcado interés, su viejo sueño de que Venecia sea aplaudida en La
Habana.