CARDENAS.Mordido por la curiosidad, el mandatario
sudafricano, Thabo Mbeki, no quiso perderse en su recorrido por Matanzas el milagro de
conocer personalmente al niño Elián González, el menor cardenense que sufriera de manos
de la mafia miamense la mayor andanada de abusos y por cuya liberación el pueblo cubano
luchó a brazo partido.
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| RAMON PACHECO |
El distinguido visitante y el Comandante en Jefe Fidel
Castro arribaron a la escuela Marcelo Salado algo más allá de las cuatro de la tarde, y
ambos, con una ternura un tanto paternal, disfrutaron de la riqueza e imaginación de los
más de 900 alumnos de este centro, en particular de la atracción que suscitó ver a
Elián bailando alegremente y demostrando afinidades con su hermanito.
Maribel Reyes, directora de la escuela, dio la
bienvenida a los visitantes y tuvo una reacción de agradecimientos para ambos
mandatarios, y dejó entrever la satisfacción que para todos los alumnos y trabajadores
en general significaba recibir por cuarta ocasión la visita de Fidel a dicho plantel.
A su arribo Fidel y Thabo Mbeki saludaron especialmente
a los familiares de Elián González, quienes como se sabe resumieron en buena medida la
grandeza en la batalla por el regreso del niño, sobre todo su padre Juan Miguel, a quien
todos le admiran su firmeza.
Los líderes de ambas naciones siguieron con
justificada expectativa la demostración artística de los pioneritos de la Marcelo
Salado, y la imagen visual de lo que allí ocurrió puso una nota graciosa bien alta que
terminó por hacer reír de lo lindo a los dos jefes de Estado y a todos los presentes. La
Directora de la escuela encontró una explicación. "Lo que ustedes han apreciado es
una pequeña expresión artística de nuestros pioneros, pues el personal docente trabaja
muy fuerte por lograr una formación lo más integral posible".
Fidel se interesó por saber cómo andan el desempeño
docente del alumnado y sus inclinaciones profesionales. Algunos respondieron de manera muy
breve: "Yo desde chiquito le dije a mi mamá que quería ser médico"...
"Yo voy a ser maestra", expresó una niña. Al ver que muchos coincidían, Fidel
descifró aquella vocación de los pioneros con una frase. "Pero esto aquí es una
Revolución...".
El Comandante hizo, además, un comentario en torno a
la singular situación que, al igual que en la capital, presentan los territorios de
Cárdenas y Matanzas con la escasez de personal docente, motivado notablemente por la
competencia del turismo. Consciente de esa realidad, tuvo a bien explicar la contribución
que significarán las graduaciones sucesivas de la escuela de formación intensiva de
maestros primarios, que de manera emergente funciona en el plantel Revolución de Hungría
de 1919, ubicada en Melena del Sur.
Quedó satisfecho en tal sentido al ver allí a cinco
recién graduados de dicha escuela, con quienes sostuvo un diálogo con el propósito de
saber cómo les va en sus intenciones de acercarse a los estudiantes y conocer los
objetivos del ciclo de primero a cuarto grados. Fidel aseguró que ya el próximo año la
matrícula del mencionado centro será de 3 500, que sumado a los 500 que actualmente
cursan estudios, garantizarán la ausencia de maestros primarios que hoy existe en algunos
territorios del país.
Con argumentos razonados, el Comandante en Jefe ahondó
en la necesidad de esa estrategia, la cual debe conducir a una solución definitiva del
problema.
Poco antes de partir, Fidel felicitó a todos los
pioneros de la escuela Marcelo Salado, y Thabo Mbeki, sin aparentar la menor investidura
de jefe de Estado, tomó en sus brazos al niño Elián González y lo saludó efusivamente
en nombre del pueblo sudafricano. Sin duda, estaba impresionado.