Cuba
hubiera sido un Viet Nam a 90 millas
Pedro A. García
¿Qué hubiera pasado si la invasión a Girón,
organizada por la CIA, hubiera tenido éxito? Es decir, que la Brigada 2506 hubiera
consolidado "una cabeza de playa", la OEA otorgado el reconocimiento al
"gobierno" de los invasores y los EE.UU. hubieran enviado sus marines. Fidel
respondió a esta interrogante: Se habría producido un Viet Nam en Cuba, a solo 90 millas
del imperio.
Con valiosos testimonios del Comandante en Jefe y de
funcionarios de la administración Kennedy muy cercanos al Presidente asesinado,
transcurrió la segunda sesion de trasmisiones de la Conferencia Académica Girón: 40
años después, que en estos días ocupa el espacio de las Mesas Redondas.
En esta sesión, se continuó desarrollando el panel La
política de Estados Unidos hacia Cuba, la motivación, planificación y preparación de
la invasión, donde el investigador cubano Tomás Diez planteó como cuestiones para el
debate el porqué Kennedy se dejó arrastrar en la aventura de Bahía de Cochinos y qué
percepción tenía su administración sobre Cuba.
KENNEDY OPUESTO A LA
INTERVENCION
Según Arthur Schlesinger Jr., asesor del Presidente
asesinado durante todo su mandato, este nunca habría iniciado una operación como la de
Girón. Al heredar este "problema", Kennedy convocó a una serie de reuniones
con la CIA y otras instituciones gubernamentales, pero siguió teniendo sus dudas sobre
esta empresa.
Se
habría desarrollado una resistencia de cientos de miles de hombres, de millones de
ciudadanos, impregnados de las tradiciones patrióticas de las guerras independentistas
del 68 y el 95.
Lo que le impidió cancelar la operación, dice
Schlesinger Jr., fue que Allen Dulles (entonces jefe de la CIA) mencionó como segundo
problema el qué hacer con los más de 1 500 elementos contrarrevolucionarios
concentrados en Centroamérica y entrenados por la CIA para una invasión a Cuba.
A pesar de esto, tanto Schlesinger como Richard
Goodwin, otro de los asesores, trataron de convencer al Presidente de desistir en la
invasión, pero "Kennedy se sentía atrapado con el problema de deshacerse de los
exiliados", al decir de estos allegados suyos.
Siempre se opuso a la intervención de fuerzas de los
EE.UU. en la operación, afirmó el ex asesor, así se lo hizo comunicar a Miró Cardona
("presidente" del "gobierno" contrarrevolucionario) y a la CIA, pero
nadie le creyó, pensaban que si la operación fracasaba, Kennedy enviaría a los marines.
En 1962, durante la Crisis de Octubre, el Comando Conjunto también presionó al
Presidente para que invadiera a Cuba y él se opuso, recordó a los participantes en el
evento.
Goodwin reconoció que el Presidente y sus asesores
sostuvieron reuniones con especialistas de la CIA y otras agencias del Gobierno, pero
"por juventud e inexperiencia, no hicimos las preguntas adecuadas y había un
exagerado optimismo con la operación, se creía que iba a funcionar". Confesó que
si incluso la invasión a Girón hubiera resultado exitosa, para EE.UU. habría sido un
desastre.
EL INTERVENCIONISMO ES
UNA PRACTICA HABITUAL
Al intervenir en el debate, Fidel puntualizó que con o
sin guerra fría, se hubiera producido un enfrentamiento en cualquier época entre los
EE.UU. y un gobierno revolucionario cubano.
Recordó que el fenómeno "intervención" es
una práctica habitual de la política norteamericana en el área de Centroamérica y el
Caribe y mencionó los casos de Panamá (1903), México (1917) y Nicaragua (1927), entre
otros países de la región que han sido víctimas de la agresividad imperialista.
Al referirse al Presidente Kennedy, lo calificó de
"hombre con ideas nuevas". Quienes hemos sido sus adversarios lo reconocemos,
afirmó, y lamentamos que se haya visto envuelto en estos episodios. Dijo que si le
preguntaran a quién preferiría en la presidencia de los EE.UU. en aquel momento (1961),
respondería que a Kennedy.
Sobre sus conversaciones con Nixon, comentó que este
político norteamericano lo definió como un radical o un ingenuo. Tal vez tuviera razón
y yo tenía en ese momento de las dos cosas, aseveró el Presidente cubano, aunque tenía
más de radical.
En aquella época, prosiguió, creíamos que el Derecho
Internacional existía y que teníamos derecho a hacer los cambios que necesitaba nuestro
país sin que nadie nos lo cuestionara. Al cabo del tiempo, comprendo que también era
ingenuo.
UN VIET NAM A 90 MILLAS
Fue una gran suerte para todos nosotros que la
operación de Girón fracasara, expresó, porque se habría producido un Viet Nam en Cuba.
De haberse ocupado aquel territorio (en la zona de Bahía de Cochinos) y desembarcado el
"gobierno" de los invasores, hubiera venido el reconocimiento de la OEA y a
continuación, la intervención norteamericana.
Relató a los presentes sus recuerdos del estado
anímico de nuestro pueblo. Se habría desarrollado, afirmó, una resistencia de cientos
de miles de hombres, de millones de ciudadanos, impregnados de las tradiciones
patrióticas de las guerras independentistas del 68 y el 95. Decenas de miles de vidas
norteamericanas y otras tantas cubanas se hubieran inmolado.
Solo contábamos con nosotros mismos, advirtió,
sabíamos que nadie podía ayudarnos en una guerra con los EE.UU. Recordó a los
asistentes al evento que en las tradiciones patrióticas del pueblo cubano está la
resistencia y la experiencia de abastecerse de armas del propio enemigo como sucedió en
el 68, el 95 y en la propia gesta de la Sierra Maestra.
Al referirse al alto costo de vidas que hubiera
significado esa posibilidad, observó: Si vamos a ser consecuentes, tendremos que
alegrarnos de que la operación de Girón hubiera fracasado. De haber sido Nixon
presidente, habría ocurrido una intervención con todas las consecuencias negativas para
la paz en el mundo.
Aseguró que Kennedy fue muy valiente al reconocer su
responsabilidad y al no permitir la intervención. De no haber sido asesinado, hubiera
sido el único con autoridad suficiente para buscar una solución honorable en las
relaciones entre Cuba y los EE.UU.
En otro momento de sus esclarecimientos a los
investigadores históricos, Fidel abordó su primer encuentro con Nikita Jruschov, en
Nueva York (1960), y explicó que nunca los dirigentes de la Revolución pensaron en que
fuera la URSS u otra gran potencia la que interviniese en defensa del pueblo cubano frente
a las acciones hostiles de EE.UU.
Reiteró que los cubanos, por honor y orgullo
patriótico, éramos incapaces de preguntarle a nadie qué iba a hacer si invadían a
Cuba, hubiera sido una humillación y una cobardía, nunca confiamos nuestra defensa en
nadie, sino en nosotros mismos, realmente estamos confiando en nuestros propios esfuerzos
desde que empezamos hasta hoy, hasta este mismo minuto.
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