En el tercer milenio
¿Resurgirá como Ave Fénix la
locomotora
a vapor?
Máquinas de nueva generación
abren las perspectivas. En traicionera batalla dos "generales" frenaron el
desarrollo de esa tecnología. Factible de construir en Cuba
EMILIO DEL BARRIO MENENDEZ
La locomotora a vapor, lejos de desaparecer, resurge
como Ave Fénix e irrumpe en el tercer milenio.
Esta expresión se la escuché al MSc ingeniero
José Olomo Pérez, del Instituto de Investigaciones del Transporte de Cuba, durante el XX
Congreso Panamericano de Ferrocarriles, cuando exponía un interesante e ilustrativo
trabajo relacionado con máquinas de este tipo: pero de nueva generación.
Alguien ha dicho que si en estos momentos apareciera un
tipo de locomotora con posibilidad de convertir en potencia tractiva cualquier
combustible: biomasa, paja de caña, bagazo, carbón, leña, petróleo..., para cuya
construcción no hubiera que recurrir a aceros especiales ni al caro cobre, y además con
un funcionamiento ecológicamente limpio, sin duda alguna los ferroviarios, especialmente
del Tercer Mundo, de seguro la considerarían como una opción muy ventajosa.
Sin embargo, este tipo de máquina es posible, y no
ahora, sino desde mediados del siglo pasado. No hay por qué asombrarse, es a vapor; pero
con un concepto diferente en la combustión, la cual es por gasificación, variante que la
perfecciona y la ubica como un definido progreso al máximo nivel internacional.
TRAICIONERA BATALLA DE DOS
"GENERALES"
De acuerdo con el ingeniero argentino Dante Livio Porta
alumno del mundialmente famoso ingeniero francés, ya fallecido, A. Chapelon, quien
modernizó la tecnología del vapor, que labora en Cuba como consultor del proyecto
LVM 800, destinado a determinar la factibilidad de construir un ingenio de este tipo
en Cuba, el vapor no fue eliminado por llegar al tope de sus posibilidades.
Fue derrotado, me dijo el destacado especialista, por
intereses de las transnacionales, cuya tropa fue dirigida en traicionera batalla por dos
"generales" muy conocidos, Motors y Electrics, apoyados por los bancos, los
consorcios petroleros, los fabricantes de camiones y de neumáticos, entre otros.
Aupado por esos intereses, comenzó un proceso de
"Dieselización" en el ferrocarril, lo cual se convirtió en moda al presentarse
como progreso irresistible para los caminos de hierro. De hecho lo que ocurrió, según
Porta, fue la "indigestión tecnológica en los países en desarrollo".
La tecnología del vapor tradicional, como aquella
aplicada por Stephenson para construir la primera locomotora a vapor del planeta en la
primera mitad del XIX, ya a inicios del siglo pasado se había quedado atrás. A. Chapelon
se percató de sus deficiencias y las comenzó a eliminar. Revolucionó, junto a otros
especialistas franceses y alemanes, la tecnología del vapor mediante un rediseño de las
calderas para lograr una combustión prácticamente total, al obtener un óptimo
aprovechamiento del vapor generado a mucho más altas presiones.
También perfeccionó los mecanismos capaces de
producir pérdidas de potencia y otros que pudieran constituirse en fuentes de averías.
La combustión lograda por el ingeniero francés, además, reducía al máximo la
contaminación ambiental. Porta, su alumno, ha seguido puliendo esas innovaciones.
Hoy en el mundo hay un marcado interés por mantener
vigente la magia de las máquinas a vapor como reliquia cultural, histórica y de
atracción turística.
Sin embargo, la verdadera magia y poder en el resurgir
de las locomotoras a vapor radican en ser una alternativa más barata, fiable, generadora
de independencia en cuanto a la versatilidad en el empleo de combustibles, de no
supeditarse a piezas de repuestos importadas, movilizadora de otras industrias en tanto
factibles de construir en países como Cuba y ecológicamente limpia.
VENTAJAS COMPARATIVAS
De acuerdo con estudios realizados por el Instituto de
Investigaciones del Transporte, apoyado por especialistas del más alto nivel de otros
organismos e instituciones nacionales, la industria cubana está en perfecta capacidad
para construir una locomotora a vapor de nueva generación con una potencia de 800
caballos de fuerza, la cual sería de mucha utilidad para la industria azucarera y el
ferrocarril público en tráficos de pasajeros de corta y mediana distancias, así como
para los imprescindibles trabajos en patios de nudos ferroviarios, áreas industriales y
portuarias. El Diésel en el ferrocarril de hoy no podrá ser sustituido en determinados
usos; pero en otros sí.
Una locomotora Diésel de nueva construcción y de
similar caballaje, en estos momentos tiene un costo superior a los 800 000 dólares,
sin considerar el flete marítimo. Construir en Cuba una similar, pero a vapor, costaría
mucho menos.
Según los estudios la locomotora a vapor de nueva
generación se amortiza totalmente en 1,1 año de servicio, mientras que los gastos en
divisas se recuperan en 4 meses.
La Universidad alemana de Munich, a partir de pruebas
con máquinas a vapor fabricadas en Suiza, llegó a la conclusión de que cuando consumen
biomasa sus emanaciones contaminantes son neutras, mientras si emplearan petróleo, la
nocividad ambiental sería varias veces menor a la de tecnología Diésel.
La locomotora proyectada en Cuba contempla una
autonomía de 10 horas sin necesidad de abastecerse de combustible o agua. En cuanto al
agua es bueno señalar que la tecnología de Porta contempla un tratamiento que permite
obtener vapor técnicamente puro, además de reducir considerablemente los costos de
mantenimientos de calderas.
Nada de lo expuesto hasta aquí es experimento. La
tecnología de Porta y que este modestamente se la atribuye en su totalidad a Chapelon se
ha puesto en práctica en varios países. Incluso Estados Unidos, a pesar de sus
"generales", en 1985, debido al alza del precio del petróleo, elaboró un
proyecto, con el 70 por ciento de la tecnología del ingeniero argentino, para remplazar
17 000 locomotoras Diésel por otras de vapor de nueva generación. Entonces, el
combustible bajó de 35 dólares el barril a 15 y se detuvo el proyecto.
Como se aprecia y atendiendo a las significativas
ventajas, el ingeniero José Olomo pudo haber tenido mucha razón cuando dijo que la
locomotora a vapor, como Ave Fénix irrumpirá en el tercer milenio.
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