CAMAGÜEY.La batalla contra el marabú en marcha
en esta provincia dejó un saldo en el 2000 de alrededor de 3 400 caballerías
recuperadas siguiendo como estrategia la limpia mediante diversos métodos sobre áreas
ligeras o ligeras medias, esencialmente, y algunas de intensa infestación, seleccionadas
previamente por su importancia económica y productiva.
Camagüey y Granma son los dos territorios del país
donde mayormente sobreviven estas plantas de la familia de las leguminosas, consideradas
como las malezas más dañinas que afectan actualmente a la ganadería, de ahí la
prioridad concedida por organismos de la Administración Central del Estado.
La región agramontina, con 80 100 caballerías,
reporta el 47,1 por ciento de esa superficie con marabú o aroma en distintos grados, y
afanosamente laboran trabajadores de la agricultura cañera y no cañera, con el concurso
de contingentes de orientales para reducir ese casillero negativo, porque donde este
pulula opaca o evita el crecimiento de otras plantas.
La dinámica de este esfuerzo, que prevé recuperar
otras 3 500 caballerías en el presente año, no obliga a una receta única, pueden
utilizarse métodos físicos, químicos, mecánicos, biológicos, económicos y
cuarentenarios.
Si importante es desmontar el marabú, tanto o más es
apilarlo y quemarlo (por esta fórmula pagan en algunos lugares como resultado final) para
darles el valor de uso a los suelos para la siembra de caña o de cultivos varios. En
muchos lugares ha prendido esta batalla y así se corroboró en las explicaciones de
representantes de varias empresas pecuarias, como Triángulo Dos y la entidad de Florida y
algunas CPA como la Mártires de Cascorro, la cual con 108 caballerías no posee una sola
mata de marabú.
"Nosotros lo hemos logrado y no somos más que
ustedes'', exclamó el Presidente de la entidad campesina.
El primer secretario del Partido en esta provincia,
Salvador Valdés Mesa, destacó la importancia de las formas de pago que se establecen
para esta actividad, habló del aprovechamiento industrial del marabú y sobre la
necesidad de desplegar una conciencia entre los trabajadores y el pueblo en general en
esta batalla, fundamentalmente en los consejos populares y comunidades.