DEL LENGUAJE

Celima Bernal

·En un programa de televisión se habló hace poco del arte gótico. Una lectora recordó que antes se escuchaba mucho la expresión: niño gótico. Es cierto. Se llama así familiarmente, al noble, al ilustre; por eso usaban este adjetivo para referirse a un muchacho diferente de los demás a causa de su excesiva compostura, de sus ademanes delicados y refinados. ·Trabaja con minuciosidad -deteniéndose en las cosas más pequeñas-, no "con minucia" -menudencia, cosa de poco valor y entidad (hay otra acepción que no interesa ahora). Al revés, como lo oí, resulta un despropósito.

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