 Tecnologías de punta para acelerar desarrollo de
agricultura urbana

Raisa Pagés
Introducir tecnologías de punta con vistas a acelerar el
desarrollo de la agricultura urbana fue uno de los conceptos subrayados por Alfredo
Jordán, ministro de la Agricultura, al intervenir en el primer taller nacional sobre esta
modalidad, efectuado en el Instituto de Investigaciones Fundamentales de Agricultura
Tropical (INIFAT), centro rector de ese movimiento.
Delimitar el alcance territorial de la agricultura urbana para que
no haya confusiones, fue una de las propuestas presentadas por el doctor Adolfo Rodríguez
Nodals, presidente de la Comisión Nacional de Agricultura Urbana.
Se conoció que en este concepto está incluida, toda la capital del
país, así como los municipios cabeceras de provincias. En el resto, se considera urbana
la agricultura presente en el poblado principal y tres kilómetros a la redonda, lo cual
no está exento de adecuaciones y particularidades para cada caso concreto.
Se señaló que aunque el movimiento de la agricultura urbana se ha
ampliado con otros subprogramas, no se puede soslayar que lo más importante es el
movimiento de organopónicos y huertos intensivos para la producción de hortalizas, lo
cual no puede descuidarse porque en lo primero que tenemos condiciones para
autobastecernos es en los vegetales.
Se constató que en los subprogramas de crianza animal se requieren
aplicar técnicas mejoradoras de las razas genéticas, mediante centros locales que
presten servicios a los productores.
El examen del desarrollo caprino arrojó que es factible la crianza
de cabras en zonas urbanas si se combina su explotación con las técnicas de
silvopastoreo. En Ciudad de La Habana es donde hay un mayor impulso de este subprograma
con la existencia de 840 productores, pero es necesario brindar asistencia técnica para
el mejoramiento genético de los animales.
El programa porcino es el más avanzado; mediante convenios con los
productores, quienes aportan alimentos complementarios y alternativos en sustitución de
los piensos con materias primas importadas, se realiza la ceba y la empresa especializada
aporta los pies de cría.
También se precisó que hay que transformar la calidad genética de
la masa porcina del sector cooperativo-campesino donde hay unas 100 000 reproductoras
criollas.
En la cunicultura familiar se debatió la necesidad de disponer de
más pies de cría, jaulas y pienso, recursos que pueden resolverse en la misma medida en
que se venda más carne de calidad al turismo, cuyas necesidades no están cubiertas.
Jordán recalcó que debe promoverse más el conocimiento
científico para llegar a todos los escenarios con las mejores experiencias de los
productores.
Hizo hincapié en la solución de la materia orgánica, pues las
necesidades ascienden a 660 000 toneladas para cubrir las demandas de los seis metros
cuadrados por habitante de organopónicos y huertos intensivos fijados en el programa. Tal
cantidad es posible si se aprovechan las fuentes disponibles de cachaza, las excretas de
la ganadería vacuna, gallinácea, otros residuos de cosecha y materiales verdes, así
como el incremento del humus de lombriz.
En el encuentro participaron doce instituciones científicas y los
responsables administrativos de todas las ramas presentes en la agricultura urbana. |