 II Proceso de rendición de cuenta de los
delegados
LLevemos a las reuniones los problemas claves del barrio
Las asambleas tendrán lugar desde este mes de octubre hasta
diciembre

María Julia Mayoral
Las reuniones de rendición de cuenta pueden constituir un momento
importante para la reflexión colectiva sobre los problemas del barrio y sus posibles
soluciones con la contribución de los propios pobladores. Ese debe ser el concepto que
marque la pauta en los encuentros entre delegados y electores, que tendrán lugar desde el
presente mes y hasta diciembre en todo el país.
Las provincias de Pinar del Río, Ciudad de La Habana, Villa Clara,
Sancti Spíritus y Las Tunas realizarán el proceso entre octubre y noviembre. La Habana,
Matanzas, Cienfuegos, Ciego de Avila, Camagüey, Santiago de Cuba y Granma empezarán
también durante este mes, pero culminarán en diciembre y los territorios de Guantánamo,
Holguín y la Isla de la Juventud comenzarán en noviembre para finalizar al mes
siguiente.
Por segunda ocasión los delegados de base en este noveno mandato
informarán sobre sus gestiones individuales y de labores realizadas como miembros de la
asamblea municipal del Poder Popular, encauzarán sugerencias de cómo resolver
dificultades materiales y anotarán, también como de costumbre, los nuevos planteamientos
que deseen expresar los electores.
Pero las asambleas no deben quedar ahí; el reciente congreso
cederista puso de relieve incontables dificultades e insuficiencias en las comunidades
asociadas a conductas antisociales, pérdida de valores humanos positivos, niños que no
asisten a la escuela o no lo hacen con regularidad, padres sin la preocupación necesaria
por la formación de sus menores... en fin, un conjunto de debilidades, cuyo
enfrentamiento puede y debe ser emprendido o reforzado en el propio barrio.
Las reuniones de rendición de cuenta necesitan consolidarse como un
trascendente espacio de discusión política. Para lograr ese objetivo resulta
indispensable la adecuada preparación de los delegados, lo cual es responsabilidad en
primera instancia de la asamblea municipal a la cual pertenecen, y no se circunscribe a
los seminarios e informaciones ofrecidas ante cada proceso asambleario, requiere
sistematicidad y calidad.
A dicha preparación vienen dedicando tiempo y mayor interés los
gobiernos municipales y provinciales. La renovación del Poder Popular en la base cada dos
años y medio y luego las fluctuaciones que se producen dentro del mandato por diferentes
razones, exigen esa constancia.
En el plano concreto de cada asamblea, la experiencia apunta que si
el delegado deja el intercambio a la improvisación, cuando más ocurrirán dos cosas:
informe de su gestión y recogida de planteamientos.
Por tal razón, muchos delegados, además de contar con su visión
personal, ganada en el contacto diario con los electores, y con su participación en las
sesiones y comisiones de trabajo de la asamblea municipal, están aprovechando la
experiencia e ideas de los CDR, la FMC, de la Asociación de Combatientes de la
Revolución Cubana y de personas que constituyen pilares de la comunidad por su prestigio
e influencia. Mediante esa retroalimentación están definiendo qué problemas claves
llevarán a debate a la asamblea y cuáles sugerencias de soluciones someterán a
consideración del colectivo.
Esa unidad a nivel de circunscripción donde se ha hecho efectiva
cuenta con frutos positivos y no solo tiene lugar para desarrollar determinadas
actividades, sino de manera natural como un importante instrumento de cohesión y acción
revolucionaria.
Se llega a este segundo proceso sin haber dado solución a una parte
de los planteamientos formulados por los electores, debido, en la inmensa mayoría de los
casos, a las dificultades económicas del país. Pero también es una realidad que
persiste la demora y el burocratismo por parte de entidades administrativas en ofrecer
respuestas.
Cuando el recurso aparece y la inversión solicitada se ejecuta,
quizás no haga tanta falta detenerse en explicaciones; sin embargo, en muchas ocasiones
las limitaciones materiales impiden realizar el trabajo o avanzar con la celeridad
deseada: entonces es cuando toman mayor trascendencia las argumentaciones precisas y a
tiempo.
Aunque el principio anterior parece entenderse, hoy suman cientos
los asuntos sobre los cuales ni tan siquiera se ha ofrecido la información oportuna,
clara y precisa a los electores y a su delegado, lo cual refleja la necesidad de aumentar
la exigencia por parte de las asambleas y sus respectivos Consejos de la Administración
hacia las direcciones responsables. Aumentar la autoridad del delegado, entre otras cosas,
significa combatir y eliminar esa deficiencia.
Al mismo tiempo hace falta -como señalamos al inicio- que las
reuniones de rendición de cuenta no se circunscriban a tratar problemas materiales.
Resulta de gran trascendencia que, en la reunión, los electores acuerden cómo atenuarlos
o darles solución con su aporte o que las direcciones administrativas respondan por la
lentitud o falta de calidad cuando no está por medio la carencia de recursos. Pero, se
debe ir mucho más allá, a esos problemas sociales a la vista de todos, todos los días,
y recordemos la enseñanza de este V Congreso cederista. |