La beca a debate (II Parte)

Interrogantes de familia

FELIX LOPEZ

LA CAPITAL suele comenzar la semana con la despedida de uno de los trenes más jóvenes del mundo. Y se dice que es joven no por su modernidad o los años de explotación, sino por sus singulares pasajeros: los miles de adolescentes de la ciudad que estudian en los Institutos Preuniversitarios en el Campo de La Habana.

Los padres han puesto sus ojos en la calidad de la educación y en el futuro de sus hijos.

Con el pitazo de partida, comienzan a desprenderse de los recuerdos del fin de semana, de la hospitalidad del hogar, de la comida de mamá... Sólo el reencuentro con el amigo, los compañeros de grupo, los profesores o la pareja logra alejarlos de tanta nostalgia. Entre saludos, historias y canciones el tren se abre paso como una máquina del tiempo que los traslada hacia otro mundo: la vida en colectivo, el estudio y el campo.

Parada en el andén está la otra mitad de esta historia: la familia. Padres que dan consejos hasta en el último segundo. Otros que se alegran de la rápida adaptación de sus hijos. Algunos con caras de inconformes. La mayoría pensando en el próximo regreso. Todos con opiniones...

LA ESCUELA QUE QUIEREN

Olga Rodríguez estudió hace 15 años en el mismo preuniversitario interno donde ahora lo hace su hija: "Entonces -comenta a Granma- el pase no era semanal, como en este curso, y la cantidad de estudiantes becados de la capital era mucho menor. Creo que cualquier opinión que se tenga hoy de estas escuelas ha de comenzar por reconocer el esfuerzo que hace el país por que los muchachos estén lejos de sus casas el menor tiempo posible. No estaría mal que un día se explicara cuántos son los que se trasladan cada semana y con qué recursos se hace".

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"Esperamos que en un futuro no muy lejano nuestras escuelas puedan producir parte de los alimentos necesarios para su consumo".

No deja de ser cierto que el pase semanal, además de constituir un privilegio para los estudiantes de las provincias habaneras, no sería posible sin que se destinaran a este fin cuantiosos recursos materiales. En cada pase (de forma escalonada: de viernes a lunes y de sábado a martes) se realiza la transportación de 33 933 alumnos. Desde Ciudad de La Habana el tren traslada a 7 200, con un gasto de 8 724 litros de combustible diesel en cada viaje. El resto, 26 793, lo hace en ómnibus, con un gasto de 60 996 litros de gasolina. Y a estos números hay que agregar lo que se invierte en el movimiento diario de profesores.

Para Olga Rodríguez, que tuvo la oportunidad de estrenar uno de estos IPUEC, la mayor preocupación está en el deterioro constructivo y de base material de vida en que hoy se encuentran: "No me explico cómo la escuela logrará crear hábitos de organización en los estudiantes si la mayoría de los albergues carecen de una taquilla donde el muchacho guarde sus pertenencias, en lugar de tenerlas en una mochila al lado de la cama; algo que, además de evitar las pérdidas, serviría para no lanzar por la borda lo que tanto le exijo a mi hija en la casa. Uno comprende el gasto que significan estos centros y no está de espaldas a la realidad económica del país, pero hay cosas que son elementales".

A Esther Martínez, madre de una estudiante del IPUEC Machaco Ameijeiras, de Batabanó, lo que más la alarma no es una necesidad material: "En lo que va de curso -advirtió- los estudiantes del Pre donde estudia mi hija no han participado de las labores agrícolas, con lo que se incumple uno de los objetivos fundacionales de estas escuelas: la vinculación del estudio con el trabajo".

Interrogado al respecto, José Manuel Yera, director provincial de Educación en La Habana, explicó a Granma que municipios como Batabanó y San Antonio de los Baños tienen características muy particulares con las cosechas de la papa y el tabaco; situación que hace que las necesidades de fuerza de trabajo estudiantil no se comporten igual durante todo el año. "Lo incorrecto -aseguró Yera- es que no se les explique a los estudiantes los motivos por los que no asisten al campo. Y puede que exista una empresa que no priorice esta actividad con los estudiantes o algún director que no tome las medidas necesarias, pero lo que está establecido es que los becados cumplan con su jornada de trabajo y lo hagan con la mayor productividad posible".

También en el punto de embarque, padres de Plaza de la Revolución se refirieron a los aires de cambio que se respiran en las escuelas de Güira de Melena, donde se internan un número importante de estudiantes de este municipio. Los IPUEC Guyana y Comandancia de La Plata, junto al Pre Pedagógico Héroes de Chapultepec, fueron visitados recientemente por dirigentes del comité municipal de la UJC de Plaza, quienes se interesaron por el rumbo que va tomando el nuevo curso escolar, las condiciones de vida y el funcionamiento de las organizaciones juveniles en estos centros.

Ernesto Burgos, educador de la UJC en el citado municipio de la capital, valoró como positivo el espíritu de organización y de pertenencia con que han comenzado el curso: "Con excepción del Guyana, donde diez días después del inicio de las clases aún faltaban profesores de Marxismo e Historia, Computación, Inglés y Preparación Militar (*), los centros visitados en Güira han dado pasos visibles en la docencia y la disciplina, un cambio en el que están jugando un papel importante las nuevas direcciones y los profesores que se han incorporado en septiembre".

Pero los cambios no suelen barrer en un mes con viejas inconformidades. Mario Díaz, padre de un estudiante del Chapultepec, comentó su discrepancia con aquellos que no han comprendido la medida (expresada en el nuevo reglamento de los centros internos) de suspender las visitas innecesarias y desorganizadas entre semana: "Es excesivamente paternalista estar metido en la escuela si los muchachos van a la casa todos los fines de semana. El tema ha motivado hasta reuniones con los padres, pues algunas personas no reconocen que del cumplimiento de ese reglamento depende la organización del lugar donde nuestros hijos pasan la mayor parte del tiempo. Lo que nadie podría prohibir es el acercamiento de los padres para preocuparse por las interioridades del centro y proponer ayuda, algo que no ocurre comúnmente".

Opiniones recurrentes entre los padres entrevistados son las relacionadas con la calidad de la alimentación, algo lógico en estos tiempos de tantas carencias materiales, existiendo el criterio de que los módulos pecuarios y las parcelas de autoabastecimiento no han sido implementadas en la mayoría de los centros, con lo que se incumple una orientación estatal de cursos anteriores y en la que se habían puesto las esperanzas de mejorar la dieta de los estudiantes.

Al respecto, José Manuel Yera reconoció a Granma que el autoabastecimiento no ha alcanzado los niveles esperados: "Hay que tener en cuenta -argumentó- que un módulo pecuario no se termina de un día para otro. Esperamos que en un futuro no muy lejano nuestras escuelas puedan producir parte de los alimentos que consumen. Mientras esto ocurre, la agricultura ha destinado la entrega de aproximadamente 11 000 litros de leche diarios (1 litro cada tres estudiantes) para garantizar el desayuno.

"En estos momentos, fruto de un proyecto de colaboración, se han obtenido un número importante de instrumentos de trabajo para las parcelas de autoabastecimiento, y se coordina con las empresas la roturación de las tierras por sembrar, fundamentalmente para hortalizas y otros vegetales. Mientras se desarrolla la masa animal, la agricultura ha destinado, a partir de este mes, un nivel de carne de cerdo que mejorará la dieta de los estudiantes. La aspiración de la provincia está en crear, lo antes posible, un centro reproductor porcino que cubra las necesidades de los 96 centros internos del territorio".

Las opiniones de la familia se abren como un abanico que gira más a favor que en contra de los centros internos. Pero si en algo todos han coincidido es en poner sus ojos en la calidad educacional con que sus hijos egresarán del preuniversitario y en la posibilidad de que logren continuar estudios universitarios, una preocupación que pasa por la preparación de los profesores y los completamientos de los claustros, la disciplina y organización de las escuelas, la consagración al estudio y el insustituible papel rector de la familia.

Granma no se detiene en sus indagaciones sobre el tema y busca respuesta a esta interrogante de los padres: ¿Por qué hay escuelas tan buenas y otras tan malas?

(*) Hoy solo falta en el IPUEC República de Guyana un profesor de Computación.

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