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Maximiliano Guerra

¿La danza? "Mi libertad"

Toni Piñera
Enviado especial

BUENOS AIRES.-A Maximiliano Guerra le asienta el mito. El célebre bailarín argentino ha sabido endeudar a la danza, que le ofrece, con total entrega, una elevada manera de vivir. El ha despertado entre sus compatriotas una pasión singular para un pueblo eminentemente futbolístico: la del ballet. ¿Su secreta intención? Bailar, no bajar del escenario...


Maximiliano Guerra es considerado por la crítica internacional uno de los más importantes bailarines de la actualidad por su técnica brillante y su versatilidad.

En medio de los ensayos para una temporada del clásico Don Quijote, que bailará conjuntamente con Paloma Herrera en el teatro Colón, dedicó unos minutos a conversar con Granma para que los amigos cubanos tuvieran noticias frescas antes de participar en el Festival Internacional de Ballet de La Habana que marcará el aniversario 50 del BNC.

Precisamente ese fue el cauce que tomó el diálogo ¿La Habana, los Festivales de ballet? Su rostro se alegra y olvida la fatiga de tanto ir y venir por los teatros del mundo.

"Rompieron los vidrios del teatro por verme, algo que sólo me ha sucedido allí y en Moscú. Es un público extraordinario y un pueblo que admiro. Y el Festival, es maravilloso que en Cuba suceda, cuando en el mundo ya casi no quedan estos encuentros, excepto el de Tokio -cada tres años-, el de Montreal, y alguno que otro más. Resulta una posibilidad interesante de encontrar en la escena a compañías clásicas y contemporáneas, de ver muchos estilos. Ese Festival tiene algo especial: todos tienen muchas ganas de ir a La Habana."

El décimo mes del año en curso recibirá al bailarín por tercera vez en Cuba, antes estuvo en 1988 y 1996, y en su agenda tiene prevista Giselle, junto con Alessandra Ferri; el pas de deux de El Corsario, con la brasileña Cecilia Kerche y Diana y Acteón, con la cubana Lorna Feijóo. ¿Resistirán nuevamente las puertas de los teatros habaneros?

Agil como en el escenario, Maximiliano responde sin retórica ni parpadeos ante la altura de las vallas-preguntas. Tal parece que ha suscrito vivamente el no te pierdas ahora alertado por Borges en sus versos, al asegurar que la vida está hecha de momentos. Más que insistir, tiene una única respuesta a interrogantes sobre su amplia actividad: "Disfrutar lo que hago. ¿La danza? Mi vida, sin ella no existiría, aunque más adelante me tenga que acostumbrar a vivir sin ella. Es mi manera más honesta de expresarme, digo lo que no puedo expresar con las palabras. Es mi prioridad junto con mi familia: mi hija, mi esposa. Está muy relacionada con lo que soy, como padre, como ser humano. Diría que la danza es mi libertad, el momento en que no tengo límites, y cada función para mí es como si fuera la primera, por la emoción con que salgo, y bailo como si fuera la última".

No solo el éxito ha insistido en torno a Maximiliano desde que en 1987 alcanzara la medalla de plata en el New York International Ballet Competition, entre otros innumerables galardones en muchos países. La fama con Maximiliano se siente inclinada a extenderle cheques en blanco... "Hay que aprender a vivir con ella, es un complemento pero no le presto mucha atención. Aunque me gusta sentir el cariño de las personas, eso es muy importante para el artista, en particular me llena de energía".

MAXIMILIANO ACTUAL

El año 1998 no se distingue de otro para el bailarín, lleno de trabajo. En julio bailó Fausto tango -de Oscar Araiz-al lado de Alessandra Ferri-, entre otras obras, y en la Scala de Milán (Italia, donde radica hace dos años) tuvo a su cargo las más importantes producciones de la temporada como Notre Dame de París, de Roland Petit, y Manón, de MacMillane e interpretó una coreografía de William Forsythe, Cuarteto, creada especialmente para él. Aunque en sus adentros destaca la gira nacional con la importante compañía Cisne Negro, junto con la Kerche. "Fue hermoso, 22 funciones en un mes por toda la República de Argentina, el público del interior de mi país es cálido y muy agradecido. Siempre vengo dos veces al año a bailar en mi patria".

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