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Editorial
Cuba: ejemplo fehaciente
de una verdad histórica
AUN ESCUCHAMOS el eco de las palabras recién pronunciadas por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en el encuentro con los presidentes de las Cooperativas de Crédito y Servicios, y cuyas conclusiones constituyeron una magistral enseñanza histórica y política.
Fidel fue preciso en los conceptos, los argumentos y las ideas acerca de la historia que protagonizamos y de los preciados valores que defendemos. En su exposición quedó claro que más allá de los significativos beneficios materiales recibidos, la Revolución trajo definitivamente la justicia, la dignidad y la libertad soñadas, y barrió con la práctica de la discriminación, la humillación y el abuso.
En Cuba, los cubanos construimos nuestro propio destino porque desde que triunfó la Revolución se instauró un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; se constituyó el Estado de los obreros y campesinos, de los estudiantes, y de los trabajadores intelectuales, en ejercicio de la más plena democracia.
La Revolución y el socialismo en Cuba han demostrado con creces su fuerza pujante e invencible. La realidad de que estemos aquí, luego del derrumbe del socialismo en Europa del Este, de la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y del campo socialista, y el hecho de que prosigamos la indetenible marcha, a pesar del reforzamiento del bloqueo imperialista, son pruebas inequívocas de la autenticidad y de la solidez de la Revolución cubana.
A pesar de las dificultades económicas extraordinarias de estos años, la Revolución no ha cedido en sus principios y propósitos políticos, económicos y sociales; por el contrario, nuestra lucha heroica ha agigantado el ejemplo de Cuba en el mundo, y demostrado lo que valen la moral, la valentía, la firmeza y la vergüenza de un pueblo dispuesto a defender, a cualquier precio, sus irrenunciables conquistas, frente al más poderoso imperio conocido en la historia.
La fuerza tremenda de la Revolución -que nuestro vecino del norte no alcanza a comprender - radica en que ella volvió sus ojos, desde sus orígenes, hacia la parte más oprimida y sufrida del pueblo, y conquistó para siempre el decoro, la dignidad, la libertad, la democracia, y puso en lo más alto los derechos del ser humano, porque como ha dicho anteriormente Fidel: El capitalismo discrimina a la mujer, discrimina al negro, explota al obrero, condena a millones de trabajadores al desempleo, está indisolublemente asociado al juego, las drogas heroicas, la prostitución y todas las formas de vicios corruptores de la conciencia y de la salud del hombre.
Al sistema capitalista no le importa la educación del niño, como no sea para fines de explotación futura; ni la salud de sus ciudadanos, ni la suerte de los individuos. La ganancia, el lucro, es el único fundamento de su filosofía.
El imperialismo, por su prepotencia y por lo que Cuba significa, no cesará en sus propósitos de destruir la Revolución cubana, y para ello ha ensayado todo tipo de planes: agresiones militares, guerra económica, atentados contra los principales dirigentes, emisiones crecientes radiales y televisivas de carácter contrarrevolucionario, los intentos de acrecentamiento de la penetración y erosión ideológica de nuestra sociedad, mediante formas refinadas y sutiles para una supuesta transición democrática de Cuba con o sin los dirigentes máximos de la Revolución, y la instauración del capitalismo nuevamente en la Isla.
Ante estos hechos, como hemos demostrado siempre, no cejaremos en la decisión de defender las conquistas alcanzadas que, para los cubanos, también significa preservar la Patria, la independencia y la unidad ganadas luego de varios siglos bajo el crisol de la lucha.
Hoy contamos con poderosas organizaciones políticas, de masas y sociales en las que está integrado el pueblo, y disponemos de condiciones para fortalecer el trabajo que ellas ejecutan. La realización del V Congreso de nuestro Partido en octubre pasado y los acuerdos que en él se adoptaron; los procesos orgánicos para las más importantes reuniones, a finales de año, de la Unión de Jóvenes Comunistas, y de los Comités de Defensa de la Revolución; la preparación de los cónclaves de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, de la Unión de Periodistas de Cuba, y de la primera conferencia de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, sitúan en mejores posibilidades a esas organizaciones cubanas auténticas para perfeccionar su tarea social y su labor político-ideológica.
La Central de Trabajadores de Cuba, a través de sus organizaciones de base, continúa el proceso de profundización de su trabajo con el análisis del documento "Nuevas vertientes y continuidad del trabajo político-ideológico y revolucionario del movimiento sindical", que habrá de jalonar una nueva etapa de fortalecimiento político y revolucionario del movimiento obrero cubano y en la conciencia de los trabajadores.
Similares pasos de perfeccionamiento de su labor realiza la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños por medio del reforzamiento integral del movimiento cooperativista, dirigido a elevar la producción de alimentos para el pueblo en medio de una batalla política.
La Federación de Mujeres Cubanas, al tiempo que desarrolla una sostenida labor para la superación de las mujeres, la incorporación plena de ellas a la sociedad, y la desaparición de las expresiones de desigualdad, también participa activamente, con otras fuerzas, en la eliminación de distintos fenómenos sociales surgidos en estos años.
Estos ejemplos nos muestran que tenemos condiciones superiores para luchar eficazmente contra las debilidades y los signos adversos aparecidos o incrementados en medio del período especial, como resultado de la aplicación de obligadas medidas económicas, que han propiciado determinadas desigualdades, y dado lugar a fenómenos sociales discordantes con los fines de la Revolución y de la construcción del socialismo en nuestro país.
Esa realidad impone la realización de un trabajo político objetivo, constante, directo y diferenciado, con arreglo al estilo y las formas más eficaces que reclama esa labor en estos tiempos.
Hace un siglo exactamente, España, vencida por la impetuosa guerra de los cubanos perdía el poder sobre Cuba; justamente, en ese momento, el naciente imperio yanki con su oportunismo e intromisión característicos intervino para cumplir su sueño de adueñarse del país y someternos a sus designios durante sesenta años.
Hoy, para orgullo de los cubanos, no luchamos para alcanzar la libertad porque ella fue conquistada por la lucha de los nuevos mambises de este siglo encabezados por Fidel; luchamos por preservar esa libertad, por mantener lo que ya alcanzamos y continuar demostrando que el futuro nos pertenece; que el socialismo y el comunismo están por delante como sociedades más justas y humanas, y que el colonialismo y el capitalismo, como lo fue antes el esclavismo y el feudalismo, son etapas de un pasado histórico .
Cuba, sin dueños, convertida hoy en el país más libre del mundo es ejemplo fehaciente de esa verdad histórica en la evolución de la sociedad humana.