DEPORTES

Amenaza la futbolmanía
a Cuba desde mañana


Miguel Hernández

Las escenas serán como hace cuatro años. Ya se puede anticipar lo que pasará en Cuba a partir de mañana con el inicio del Mundial de Fútbol y el amplio programa de transmisiones televisivas desde Francia con sus narraciones hispanas de origen y los comentarios entre tiempos por los expertos de casa.

Los corresponsales de turno se impresionarán, como sus predecesores, de la fiebre balompédica "en un país sin tradición futbolera".

Pero Cuba sí tuvo tradición. Hoy, precisamente, hace 60 años que la Isla protagonizó una jornada histórica al vencer dos goles a uno a Rumania en el primer mundial francés.

Los cubanos habían asistido allí invitados de última hora al desistir los clasificados de la región. Empataron a 3 su primer partido contra Rumania, luego la vencieron con el marcador señalado, y sucumbieron 0-8 ante Suecia. Pero ya era loable su labor.

Antes de ser golpeado este deporte por la exacerbación capitalista del béisbol desde EE.UU -y por las propias contradicciones internas del balompié-, se jugaba un buen fútbol aquí en los años 20, 30 y 40. Dos cubanos llegaron a alistarse en la principal selección nacional de España. Los mejores equipos de Iberoamérica pasaban por La Habana.

Llegó a liderear el área del Caribe antes de ceder hoy frente a Jamaica y Trinidad y Tobago; fue subcampeón de los Juegos Panamericanos de 1979; cinco veces monarca en los Centrocaribe, y en 1976 se igualó a cero en los Olímpicos de Montreal ante Polonia, bronce del Mundial 74, a pesar del fracaso posterior con Irán.

El fútbol nacional lo que padece es una sequía de resultados internacionales en la última década. Pero, demostrado está, al público local le gusta este deporte.

Y el Mundial, que empezará mañana con el Brasil-Escocia y el Marruecos-Noruega, se meterá en cada hogar con el respaldo también de la prensa y la radio y en pocos días hasta las abuelitas empezarán a hablar de Ronaldo, Batistuta, Del Piero, Luis Enrique, como si los conocieran desde niños.

Pero en realidad, el juego ya empezó: ayer, después de una virulenta campaña preeleccionaria, el suizo Joseph Blatter es el nuevo presidente de la FIFA, y sustituirá al "emperador" Joao Havelange, el mismo hombre al que hace unos años el europeo intentó darle un golpe de estado siendo su secretario general, para después convertirse en su carta sucesora para este sufragio donde el gran derrotado fue el sueco Lennart Johansson, por culpa de sus asesores, dicen.


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