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 Puerto Rico no se
vende y la huelga
es del pueblo, fueron las consignas
del paro general
Sobre las características del
actual movimiento huelguístico, habla el abogado
puertorriqueño Alejandro Torres

SUSANA LEE
La exitosa huelga general que llevaron a
cabo cientos de miles de trabajadores puertorriqueños no
es contra el patrono por reivindicaciones laborales, sino
contra el gobierno, es la protesta del pueblo por la
propuesta de venta de la Compañía Telefónica de Puerto
Rico a la que han definido como parte de su patrimonio
nacional, y frente a la adopción de políticas
neoliberales de privatización por ese gobierno, explicó
a Granma el abogado Alejandro Torres, quien participa en
el I Encuentro de Solidaridad y Amistad Puerto Rico-Cuba.
La característica de esta huelga
ha sido el nivel de identificación del pueblo con ese
activo, el más valioso del país y por eso lo ve como
suyo y no quiere perderlo, de ahí las consignas
principales que se han enarbolado de "Puerto Rico no
se vende", "Lucha sí, entrega no",
"La huelga es del pueblo", precisó.
El movimiento huelguístico que
desembocó en el paro general, a cuyo llamamiento se
sumaron 60 sindicatos que agrupan más de 200 000
afiliados del sector público, privado y decenas de
organizaciones políticas, cívicas y culturales del
país, comenzó hace 21 días por los trabajadores de la
Telefónica, al conocerse el acuerdo para vender esa
corporación pública al consorcio integrado por la
compañía GTE, de Estados Unidos, y el grupo bancario
matriz del Banco Popular de Puerto Rico.
La Compañía Telefónica, antes de
ser pública, era controlada por la ITT. En los años 70
el Gobierno la adquirió en malísimas condiciones, con
un pobre servicio, una baja calidad en la
infraestructura, y fue el trabajador puertorriqueño
quien la convirtió en el activo más rentable del
Gobierno de Puerto Rico.
Este es otro de los esquemas que se
rompe, aclaró el jurista, pues en la ola de
privatizaciones que acompaña la política neoliberal en
el hemisferio, siempre se ha dicho que se privatizan las
empresas estatales porque son ineficientes. El propio
Roselló, antes de ser Gobernador, escribió una carta
(se hizo pública en estos días) reconociendo la
eficiencia de la Telefónica y que por ello no sería
objeto de venta. Sin embargo, tan pronto ganó las
elecciones, comentó, empezó a crear condiciones para
privatizarla, y todo se hizo a espaldas del pueblo.
Sencillamente se comunicó que ya
estaba todo para venderse. Los telefónicos dieron el
primer paso, se lanzaron a la calle a protestar, y de
inmediato los respaldó el pueblo. Todos los sectores,
incluyendo los privados y otras organizaciones, fueron
definiendo cómo insertarse y así lo hicieron.
Un hecho significativo,
puntualizó, es que por primera vez se identificó a
Roselló como el responsable de lo que está pasando en
el país. Y hasta gente de su partido dice: Yo sigo
siendo del PNP, pero estoy en contra de la
privatización.
Y la manera como se ha ido
identificando la huelga con símbolos como la bandera
puertorriqueña, y con los conceptos nación, identidad,
te dicen, que la huelga ha mostrado desde el punto de
vista político por la madurez que alcanzó el nivel de
conciencia de sus actores sociales.
La huelga, organizada por el
Comité Amplio de Organizaciones Sindicales, ha sido un
paro definido de 48 horas. Habría que ver ahora cuál va
a ser la respuesta del Gobierno. Si emplea la alternativa
de la represión, creo que la respuesta del pueblo
organizado va a ser la de la resistencia.
La otra variante sería buscar una
salida honrosa para el gobierno en esta coyuntura. Si
abrumadoramente el pueblo se opone a la venta, pide que
se le consulte y hay un gobernante, según dice, con un
mandato de ese pueblo, pues tendría que someter el
asunto a referendo, que es lo que se le está pidiendo. Y
si el pueblo mayoritariamente dice NO, no le queda otra
alternativa que someterse a esa voluntad popular.
En estos momentos, expresó, hay
periodistas del sector anexionista ultraconservador, que
están alertando de que ha habido características de
guerra civil, según ellos lo definen, que eso es ajeno a
las tradiciones del pueblo de Puerto Rico, y piden al
gobernador Roselló que ponga freno a la línea que
lleva, porque hasta afecta su proyecto de anexión. Le
están pidiendo una salida política al problema.
Por último, y tras puntualizar que
el cariz tomado por este movimiento huelguístico es
inédito en Puerto Rico, dijo que quizás sea el primer
proceso político en el contexto de lo que podría ser la
realidad de Estados Unidos, e, incluso, latinoamericana,
donde los trabajadores y el pueblo enfrentan una
política de privatización del gobierno desde el punto
de vista de la oposición a las medidas neoliberales que
se están adoptando. Y esto es muy importante, concluyó.
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