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 ¡Hola
Francia!
Thuram 2-Croacia 1
El defensor hizo entrar a Francia
en la historia mundialista y por primera vez disputará
una final de Copa

Miguel Hernández
Un espigado moreno francés, originario de
Guadalupe, Lilian Thuram, es, desde ayer, una leyenda
viviente: cuando se lo propuso, primero salvó y después
glorificó a Francia con sus dos cotizados goles para
sepultar el sueño croata y embrujar a la afición gala y
a unos organizadores cuyo epílogo de fiesta le ha salido
a pedir de boca... Por primera vez en la historia de
las Copas del Mundo, Francia entra en la final con el
matiz adicional de que será un espectáculo donde
también por primera vez lo protagonizarán el país sede
y el campeón anterior... Lo que se le criticaba a
este equipo antes y durante el Mundial apareció
olímpicamente en esta semifinal: la ausencia de un
goleador nato, lo que se hizo más crítico cuando esa
casaca tuvo que ponérsela un zaguero en el momento en
que los franceses estaban heridos con el gol de Davor
Zuker -su quinto para igualar con el argentino Batistuta
y el italiano Vieri en el liderazgo-, al minuto del
segundo tiempo... Y todo ocurrió de forma insólita,
porque sesenta segundos después, cuando Francia puso la
bola en juego en el medio campo, apareció la figura
quijostesca de Thuram dentro del área chica de Croacia,
y empató, para luego, en el minuto 69, con un golazo de
zurda, desde las afueras del área grande, acabar con el
atrevimiento croata y con el temor de dilucidar la suerte
en la "muerte súbita" o en serie de penales...
Este excelente marcador derecho, que se desempeña en
la liga italiana, fue también el abanderado de lo que al
parecer ha sido una filosofía, obligada, de su equipo:
todo ataque descansa en una sólida defensa... Porque
también este señor de la zaga cortó varias incursiones
de los "zorros balcánicos" de Zuker que por
cierto, días atrás le habían hecho el favor a los
franceses de eliminarles a sus verdugos tradicionales,
los alemanes... Para el rango de este partido, que
terminaron los locales con 10 hombres en un estadio Saint
Denis con 80 000 espectadores, el nivel de fútbol fue
discreto, con un primer tiempo para olvidar, y con un
complementario con más dinámica en los arcos, goles
incluidos, y un despeje milagroso del arquero Barthez en
el descuento que enmudeció a las tribunas... Fue
también el de ayer el triunfo de una selección
multiterritorial y colorista que incluye a Thuram
(Guadalupe), Desailly (Ghana), Karembeu (Nueva
Caledonia), Trezeguet (Argentina), Viera (Senegal), y
Zidane, Djorkaeff, Ba y Lama, con ancestros de otros
lares... Y todos, juntos a los Petit, Deschamps,
Guivarch, y compañía, salieron del campo con el canto
de La Marsellesa... Tras la escena del juego de ayer,
muchos volvieron a la afirmación de que la auténtica
final se había jugado el día anterior entre Brasil y
Holanda... Los holandeses pudieran enfrentar la
discusión de la medalla de bronce con cierta depresión
generalizada, después de ver nuevamente esfumadas sus
ilusiones, y en eso de coger ventajas, los croatas son
especialistas... Ya en estos últimos días de
futbolmanía, no quisiera pasar por alto, amigos
lectores, la labor milagrosa entre bambalinas que han
realizado, y realizan, los otros "equipos", los
médicos, para preservar, o "chapistear", la
anatomomía de todos estos hombres para la batalla de un
mes... Nunca olvido el anterior Mundial cuando el
italiano Franco Baresi se derrumbó en su estreno por un
gravísimo impacto en el hombro, fue operado, y jugó
tres semanas después en el último partido de su
selección... Y ahora que hablo de cosas para no
olvidar, en lo técnico, un detalle del último juego
brasileño: la entrega del balón con el pecho que le
hizo el espectacular Roberto Carlos al arquero Taffarel,
rodeado de enemigos en el área chica. ¡Qué sangre
fría y maestría!.. Con estas mismas virtudes, y con
todas sus individualidades, Brasil parece estar a solo
horas de su pentacampeonato, a pesar de que jugará
frente a un rival alentado por toda la gente de casa
capaz de convertir en cabeceador a la torre Eiffel...
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