ABRECARTAS

A cargo de GUILLERMO CABRERA ALVAREZ

En ocasión anterior tuve la oportunidad de dirigirme a esa Sección en relación con el artículo "El quilo tiene vuelto", escrito a partir del planteamiento correcto de un lector sobre la falta de centavos y le anunciábamos que se estaban fabricando ya las cantidades suficientes para enfrentar esa escasez debida a que no retornan a los bancos y a algunos precios que serán conveniente modificar para reducir la necesidad de centavos.

Al margen del centavo, nos referíamos también a algunas actuaciones incorrectas que se producen en las entidades comerciales, al no gestionar las monedas ante los bancos correspondientes, para facilitar los cambios y los vueltos en cualquier denominación.

Podemos anunciarle que en el caso del centavo ya las oficinas bancarias en todo el país disponen de esa moneda, así como la de dos centavos, que combina con la primera. Al propio tiempo, reiteramos que hay existencias suficientes de todas las denominaciones de monedas metálicas, el Peso Cubano y del Convertible, por lo que la población debe conocer esto y reclamar la devolución de los vueltos que le correspondan.

Hay establecimientos que no solicitan a los bancos esos cambios y en algunos los fondos para cambios pudieran ser insuficientes. Ambas situaciones serían responsabilidad de la empresa que no se preocupara por este asunto que incide directamente en el servicio a la población por las molestias e irritación que causan.

En lo que respecta al sistema bancario, le aseguro que estamos exigiendo que se cumpla con ese servicio y atentos a cualquier queja al respecto.

De ser posible publicar en su sección esta información, ello contribuirá seguramente a actualizar a la población e insistir con las empresas, para que se disponga siempre del vuelto que le corresponde al cliente (Jacobo Peison, vicepresidente del Banco Central de Cuba).

Es de destacar el seguimiento dado por el Banco Central a este asunto y la preocupación personal de su vicepresidente. En el mismo bulto postal recibido esta semana estaba también esta carta:

El pasado 18 de agosto, a las 12:30 de la tarde, llegaron a mi casa dos cobradores del gas (un hombre y una mujer) y al disponerme a pagar los dos meses que adeudo (no por moroso, sino porque no vinieron en julio), no tenía "níqueles" y tomé dos piezas de dos centavos y una de un centavo. Los cobradores se irritaron y se negaron a aceptar mi pago, dejándome el último aviso, con la molestia de tener que ir a sus oficinas para liquidar. Al acalorarme por esta situación, ellos me aclararon que cumplían orientaciones superiores. (Enrique Gaínzo, Habana 2, Ciudad de La Habana)

Estoy seguro que los cobradores no cumplían orientaciones "superiores", en todo caso serían "inferiores". Doy por descontado que no existe tal disposición y sería oportuno que los compañeros de la empresa del gas aclararan con el lector este desaguisado.

Hace pocos días conversaba con mi amigo y colega Tubal Páez, el presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, y él me refería una extraña anécdota con el quilo.

Necesitaron comprar un acumulador para una delegación provincial de la UPEC. La prefactura indicaba como dígitos finales 0,90 centavos y se hizo el cheque por el valor total. Al ir a comprarlo el empleado les explicó que por un error no habían puesto el precio exacto cuya terminación era 0,91 y debían nuevamente hacer el cheque.

Se armó la de San Quintín. Gasto de gasolina para recoger la prefactura; regreso al organismo, confección del cheque (su papel especial es más costoso que el centavo); regreso al comercio (el gasto de gasolina también excedía el ligero quilo). Aquello, por arte de la contabilidad o de la torpeza contable, constituyó el centavo más caro del mundo. La empresa tuvo la genialidad de sugerir que pidieran un crédito ¡para el quilo¡.

Por eso saludamos el celo del Banco Central de Cuba y subrayamos una frase de la carta recibida: "algunos precios que serán conveniente modificar".

Escríbamos

Sección Abrecarta
Periódico Granma
CP 10699 Habana 6

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