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Mundial por equipos

Los judocas quieren escribir su historia

Oscar Sánchez

Será el campeonato mundial de judo por equipos (sábado y domingo próximos en Bielorús), el que marque el pulso del deporte cubano esta semana. Por supuesto, junto a las chicas del voli con su actuación en el Grand Prix en varias ciudades asiáticas.

Para la cita del orbe en Minsk nadie cuestiona la etiqueta de favoritas de las judocas cubanas. Los resultados en los cuatro certámenes del planeta y los dos Juegos Olímpicos celebrados en esta década señalan a la seleción que dirige Ronaldo Veitía como la mejor del universo.

Por eso este primer espacio de análisis está destinado al conjunto masculino, empeñado en un regreso a la elite mundialista, para lo cual ya dio los primeros pasos en el circuito clase A de este año, con una presentación sin precedentes, y en su estancia perfecta (8 de 8) en los Juegos de Maracaibo.

Lo primero a señalar es que la justa por colectivos del venidero fin de semana es un examen de exigencia mayúscula para los hombres. No por relevantes, los significativos éxitos de 1998 tienen o deben apuntar a un resultado gigante en Minsk, aunque no lo descartamos.

Allí se reunirán las mejores escuadras del mundo y para un país -no ya para el que representa individualmente a una nación-como Cuba romper el cerco euroasiático de este deporte es una prueba sumamente difícil. Veamos solo un dato.

Tomemos, por su importancia y jerarquía, los Juegos Olímpicos de los años noventa, es decir Barcelona y Atlanta. Se repartieron 14 preseas doradas, igual número de plata y 28 de bronce. De ese botín a Europa le pertenecen 8-7-15, a Asia 5-6-7 y a América 1-1-6.

Sobran los comentarios. Los del Viejo Continente, con Francia como bandera, parecen los favoritos, mientras Japón y Sudcorea tratarán de salvar la tradición y el honor de ser las representantes del continente que "parió" este arte marcial.

¿Las posibilidades de Cuba? Cuatro hombres, Yordani Arencibia (60 kilogramos) -quien todavía espera en Cuba el visado para incorporarse al grupo que entrena ya en Italia-; Manolo Poulot (65), Ihosvani Despaigne (90) y Angel Vladimir Sánchez (más de 100), tienen sobre sus hombros las mayores responsabilidades. Deben guiar a sus compañeros en los encuentros de siete combates cada uno.

Por supuesto que la maestría de Israel Hernández (73), por mucho el mejor judoca cubano de la década, pudiera ser hasta decisiva, pero un año alejado del entrenamiento, pesa para estos menesteres. Gabriel Arteaga (81) y Yosvani Kessel (100) tienen de todo para imponerse, mas deben demandarle más a su carácter competitivo.

Una cosa si puede afirmarse, pese a lo difícil del reto: en los últimos seis años el sector masculino no había presentado las virtudes de hoy, si ellas aparecen en el tatami de Minsk, la sorpresa solo sería para los favoritos, pues aquí en La Habana, no son pocos los testigos de una nueva versión varonil.

Antes de la partida conversamos con Justo Noda, preparador del elenco y con varios de los muchachos, pero fue Manolo Poulot, el más osado: "Yo no sé lo que saldrá en la prensa, pero pueden ponerlo así, vamos a escribir nuestra historia".

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