 El voli en este mundo nuestro

ALFONSO NACIANCENO
Partamos de una realidad: ningún amante del voli
desearía cambiar las actuales reglas. Sobre todo a aquellos que colman los graderíos
de las grandes competencias no les preocupa el tiempo y bastante les agrada presenciar un
partido decidido en cinco sets.
En los últimos años han nacido importantes certámenes como el
Grand Prix, la Liga Mundial y las Copas del Mundo, además de clásicos continentales e
incluso ligas nacionales, al estilo de la italiana, que precisan de la divulgación.
Y en este mundo donde el tiempo es oro, la televisión sienta pautas
a la hora de trasmitir imágenes. Ya he hablado sobre lo extenso que resultan para la
pequeña pantalla los desafíos disputados en más de dos horas, de ahí la necesidad de
hallar una forma para reducir la duración de los encuentros.
Tal vez la que ahora ensaya el campeonato nacional de voli en la
Ciudad Deportiva no sea la idónea, o definitiva, pero aunque a la gran cantidad de los
deportistas no les agraden los cambios, no es menos cierto que por el game set sí es
posible enmarcar, con bastante exactitud, los minutos de extensión de un choque.
A mi modo de ver, esa es la principal divisa del nuevo método:
mientras en cinco parciales no sabes cuándo terminará la porfía, en el game set las
pruebas realizadas hasta el momento dicen que los compromisos no van más allá de 1:30
horas, y en pocos casos llegan a las 2.
Otra premisa que va de la mano de la anterior: los cambios apuntan
hacia una búsqueda de mayor calidad. Si antes un hombre descansaba en el hecho de
cambiarle el balón al contrario sin poner en riesgo la victoria, hoy quien cometa una
falta pierde un punto. Los voleibolistas deberán profundizar en todos los aspectos del
juego: recibo, pase, ataque, bloqueo, defensa y servicio como única forma de garantizar
su permanencia dentro de la cancha.
Y qué temor pueden albergar los cubanos en torno a las novedades
propuestas. Las estadísticas dicen que los elencos del patio obtienen buenos resultados
en los tie break. Ya sea porque durante los cuatro sets anteriores el rival ha estado
sometido a una presión tan fuerte que en la quinta manga cede ante la mejor preparación
física de los antillanos o porque, sencillamente, los nuestros poseen superior calidad y
la expresan en ese final cerrado.
Tanto la escuadra masculina como la femenina de Cuba tienen que
perfeccionar el recibo y la defensa del campo. Las innovaciones reducen la diferencia
entre los grandes equipos y los débiles. Japón, con su estilo combinativo, ante un saque
del oponente quizá menos fuerte, estaría en condiciones de ofrecerle pelea y quién sabe
si asustar a cualquiera.
La cultura de movimientos, la técnica dentro del taraflex, gana
terreno en esta batalla. No creo que bajará la preparación física de las selecciones,
pues ella la regulan los entrenadores acorde con las características de sus pupilos y los
sextetos cubanos, con innovaciones o sin ellas, seguirán siendo bastiones en ese aspecto.
Las variaciones a las reglas traerán aparejadas adecuaciones en la
anotación de los partidos. Lo que hoy va a la hoja como un cambio de bola, será un
tanto. Veremos si finalmente prevalece la ofensiva por encima de la defensa, tal vez
suceda en un primer momento, pero los planteles comprenderán que si no bloquean y
defienden tampoco hallarán el camino de la victoria.
Considero que este método del game set acabará por imponerse. Como
toda obra humana tiene defensores y detractores, pero a mí no me cabe duda de que apunta
hacia un incremento de la calidad en menos tiempo de juego. |