DEPORTES

Contingente "Piti" Fajardo

Un grito de amor
en las montañas

En las serranías de Pinar del Río la cobertura de educación física era del 83 por ciento, ahora está en 96.


OSCAR SANCHEZ

No hay nada que la voluntad humana, ese "atrevimiento" del hombre, no pueda superar. El contingente Manuel "Piti" Fajardo es una de esas osadías.

Parte del área terapéutica. Dos pacientes reciben el tratamiento de acupuntura.

Es, sencillamente, la expresión que se ha propuesto cambiar la vida en las montañas, uno de los tantos porqué de una potencia deportiva geopolíticamente enclavada en el llamado Tercer Mundo.

Hace dos años, en El Escambray espirituano, donde cayera "Piti" defendiendo las mismas razones de hoy, egresados de las facultades de Cultura Física abanderaron al primer grupo. ¿Objetivos? Llevar a las impresionantes alturas las ventajas del ejercicio físico.

Sin embargo, los muchachos han superado las expectativas. Bastaría solo la impresión de uno de esos hombres de montañas: Ernesto es como si fuera un hijo para todos nosotros, así nos dijo Javier Francisco Cruz Jiménez, quien está resolviendo sus padecimientos de hipertensión, artritis y epicondilitis en el área terapéutica de Cultura Física del batey Niceto Pérez, en las lomas de Sabanilla, municipio pinareño de San Cristóbal.

Cuando llegué no había prácticamente nada, pero teníamos un fin. Hoy felizmente podemos dar atención a más de 18 patologías, incluyendo asma, cuadriplegia, epilepsia, neuropatía, úlcera y otras, mediante tratamientos de acupuntura y dígito acupuntura, además, de la rehabilitación a través del ejercicio físico, y la gimnasia oriental, Taichí.

De pie a las 5:00 a.m., para la primera sesión de gimnasia; 8:00 a.m., se abre el área terapéutica; de 12:00 m. a 1:00 p.m., almuerzo; 2:00 p.m., grupo de atletismo con jóvenes entre 12 y 15 años a tres kilómetros del batey; 3:30 p.m., clases del mismo deporte a niños de 8-11 años; 5:00 p.m. gimnasia (Taichí) en la escuela secundaria básica Amistad Cuba-China; 7:00 p.m. después del baño y la comida, atención al Club Juvenil, donde hay desde debates de una película, hasta fiestas de disfraces, o tertulias para niños y abuelos; el tiempo que queda está destinado a la autopreparación.

Ese es un día típico de Ernesto Santana (26 años), que no incluye la ayuda en el cultivo del café ni los sábados y domingos, jornadas dedicadas junto a Teresa Lomba, la otra contingentista de la zona, a los festivales recreativo-deportivos.

Por cierto, Teresa llegó y se quedó, pues el amor tocó a su corazón. Primero me enamoré de esta gente tan sana, sincera, y luego me casé. Ahora tengo que atender a mis nueve grupos de clases de educación física en la escuela, la organización de los festivales y dar vida a una casa, ayudar en el café y la malanga. Ernesto no se ha casado y hace lo mismo. El matrimonio ha sido con la montaña.

Abnegación y entrega son dos de los atributos de estos jóvenes profesionales, diseminados por todo el país, separados por cientos de kilómetros de sus casas. Verlos frente a sus alumnos o abuelos, felices de tener hasta campeones provinciales, es tocar con la mano los frutos de su noble labor.

El espíritu emprendedor de cada uno, sorteando las grandes dificultades de la montaña, ha sido el motivo por el cual hoy son reservas de cuadros de dirección. Pero cuando les preguntamos a Teresa y Ernesto si aspiraban a grandes cargos... Hay que prepararse para todo y enfrentar cualquier tarea, pero el objetivo no es dirigir, sino superarnos. Es la única fórmula de seguir siendo útiles.

Muestra de sensibilidad en cada respuesta, tanto que cuando indagamos en dónde vivían los contingentistas (muchos de ellos en la casa de los campesinos, como los alfabetizadores de 1961) Ernesto se quedó sin respuesta porque... increíblemente tiene que alquilar un pequeño cuarto en esas serranías.

Ellos trabajan en contacto directo con el Partido, Gobierno y el INDER de cada localidad, cómo entonces, sin llegar a ser una mansión no tienen ya un pequeño albergue, rústico como nos dijera el propio Ernesto.

Solo pensemos que si ya se puede hablar de Juegos Escolares de Montañas (se celebrarán el próximo julio), en casi 10 disciplinas, es porque allí está el contingentista.


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