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Aniversario 40
La reunión de Altos de Mompié
SERGIO RAVELO LOPEZ
TRAS LAS heroicas jornadas de lucha que tuvieron lugar durante la Huelga del 9 de Abril y la violenta represión desatada contra el movimiento revolucio-nario se imponía la ingente necesidad de reorganizar el M-26-7, analizar a fondo las causas de ese revés, revitalizar la lucha y, en consecuencia, adoptar decisiones que revistieron -al decir del Che- una importancia extraordinaria en la conducción de la estrategia revolucionaria.
El 27 de abril Faustino Pérez, miembro de la Dirección Nacional del M-26-7 y jefe de esa organización en La Habana, recibió una comunicación de Fidel convocando una reunión en la Sierra Maestra con aquellos que habían tenido las máximas responsabilidades en la dirección de la Huelga.
El 3 de mayo de 1958 en la finca de la familia Mompié se inició la trascendente reunión de la Dirección Nacional, que se extendería hasta la madrugada del siguiente día y en la que participaron, además de Fidel Castro y Faustino Pérez, René Ramos Latour (Daniel), jefe nacional de Acción; Vilma Espín, coordinadora provincial de Oriente; Celia Sánchez, Marcelo Fernández, coordinador de la Dirección Nacional, Haydée Santamaría, Luis Buch y David Salvador, quien estaba al frente del movimiento obrero del 26 así como Antonio Ñico Torres, también dirigente de ese sector. Fidel invitaría especialmente al Che al encuentro; posteriormente, en horas del mediodía, se incorporaría Enzo Infante, responsable nacional de propaganda.
Años más tarde, el Che, en su trabajo Una reunión decisiva (1964) haría públicos, por primera vez, algunos pormenores de aquel histórico encuentro: La reunión fue tensa, dado que había que juzgar la actuación de los compañeros del Llano, que hasta ese momento, en la práctica, habían conducido los asuntos del 26 de Julio. (...)
Pero lo más importante, es que se analizaban y juzgaban dos concepciones que estuvieron en pugna durante toda la etapa anterior de conducción de la guerra. La concepción guerrillera saldría de allí triunfante, consolidando el prestigio y la autoridad de Fidel...
Durante los análisis se pusieron de manifiesto diversos errores conceptuales y tácticos cometidos por la Dirección del Llano en relación con la fallida Huelga, como la sobrevaloración de las fuerzas del Movimiento y subestimación de las del enemigo; considerar que acciones de milicias y no un movimiento político de masas podían desatar un paro nacional; manifestaciones adversas en el ámbito de la movilización obrera con vistas a la huelga, derivadas de actitudes sectarias entronizadas, fundamentalmente, por David Salvador en el Frente Obrero Nacional (FON) así como consideraciones subjetivas y errores de apreciación presentes en los preparativos y desencadenamiento de la Huelga, entre otros.
Durante la reunión se sometieron a un exhaustivo examen diversos aspectos de la labor del Movimiento, como la situación que presentaba en cada provincia y en el extranjero, así como el funcionamiento del Movimiento de Resistencia Cívica (MRC), que a partir de entonces sería fortalecido.
Como resultado de aquel encuentro el M-26-7 quedó unificado bajo la dirección de un Comité Ejecutivo de cinco miembros que radicaría en la Sierra Maestra, encabezado por Fidel como Secretario General quien sería también designado Comandante en Jefe de todas las fuerzas, incluidas las milicias del movimiento clandestino.
Ese órgano estaría integrado, además, por Faustino Pérez, René Ramos Latour, David Salvador y Carlos Franqui, quien regresaría del extranjero para asumir la dirección de la Emisora Radio Rebelde y otras tareas de propaganda. Más tarde, estos dos últimos, ante el proceso de radicalización de la Revolución, como traidores abandonarían para siempre sus filas.
Como resultado de la reunión se acordó que Faustino Pérez fundador del M-26-7 y expedicionario del Granma, se reincorporara al Ejército Rebelde con el grado de Comandante. Para ocupar la jefatura del Movimiento en la capital fue designado Enzo Infante el que, más tarde, sería detenido en la capital.
Faustino Pérez, algún tiempo después, con el alto espíritu revolucionario que siempre lo caracterizó, refiriéndose a la justeza de aquella decisión y a los aciagos momentos que por aquellos días habían transcurrido escribió ... pero esta Sierra es salvadora. Ha salvado la Revolución de ser aniquilada y salvó a los espíritus enfermos de la muerte.
René Ramos Latour, Daniel, también retornaría a las montañas pues había sido integrante, con el grado de teniente, del primer refuerzo enviado por Frank País a la Sierra en marzo de 1957. Durante la Huelga de Abril había dirigido el ataque al cuartel de Boniato, con fuerzas de milicias que constituirían la simiente de la futura Columna 9 José Tey, que luego pasaría a comandar Belarmino Castilla Mas, Aníbal.
Ahora, con el grado de Comandante que Daniel ostentara como jefe de las milicias del Llano, sería designado jefe de la Columna 10, al frente de la cual caería heroicamente en el combate de El Jobal, el 30 de julio de 1958, exactamente un año después que Frank, a quien había sustituido como Jefe Nacional de Acción.
Delio Gómez Ochoa, bajo una nueva concepción, pues no tenía el mando de las milicias y radicaba en La Habana, sustituiría a Ramos Latour ahora como Delegado Nacional de Acción; más tarde este pasaría a ocupar la jefatura del Cuarto Frente Oriental Simón Bolívar.
Al quedar constituido el Comité Ejecutivo en la Sierra, el resto de los cargos de carácter nacional pasaría a tener el carácter de Delegados de ese órgano. Marcelo Fernández se mantendría provisionalmente como Coordinador de la Dirección Nacional hasta que fue ratificado como Delegado para esa labor.
David Salvador, quien igualmente permanecería en la Sierra, sería demovido como responsable del movimiento obrero y en su lugar fue designado Ñico Torres; este, posteriormente presidiría el Buró Obrero en el Segundo Frente Oriental Frank País y sería uno de los dirigentes del Congreso Obrero en Armas, efectuado en diciembre de 1958.
Como parte de la reunión se adoptaron acuerdos para fortalecer el M-26-7 en el exterior, siendo nombrado Luis Buch como Coordinador General y Responsable de Relaciones Públicas, con sede en Caracas. Tenía, bajo su responsabilidad, entre otras, los contactos con gobiernos extranjeros. Por entonces Buch recibió la encomienda de contactar con el gobierno venezolano pues, tras el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez, en enero de ese mismo año, el presidente provisional Wolfgang Larrazábal y el líder de la Junta Patriótica, Fabricio Ojeda, habían ofrecido ayuda en armas para la Revolución cubana.
A Haydée, nombrada Responsable de las finanzas en el extranjero, se le asignó como tarea inmediata, junto a Buch, la de poner orden en la proliferación de indisciplinas y grupos que caracterizaban buena parte del exilio en Estados Unidos para lo cual Fidel escribiría una carta para tratar de lograr la unidad necesaria entre estos en torno al Comité del Exilio.
Para dar a conocer los acuerdos tomados se encargó a Marcelo Fernández la redacción de un documento que sería enviado a todas las instancias de dirección del 26 de Julio.
La reunión de Altos de Mompié significó un importante paso para el fortalecimiento de la Revolución y para la unidad de acción del Movimiento 26 de Julio, tan necesaria en el entramado político cubano de entonces, donde actuaban y pugnaban fuerzas políticas de diversos signos.
A partir de entonces, el baluarte de la Sierra Maestra debía afrontar y vencer difíciles pruebas. La tiranía, envalentonada por el revés del 9 de abril, agilizaba el Plan FF que comprometía lo mejor de su aparato militar para tratar de aniquilar al Ejército Rebelde.
La llamada Ofensiva de Verano de la dictadura culminaría en un irreversible fracaso que daría paso a la progresiva pero incontenible contraofensiva rebelde que, apoyada decididamente por los combatientes clandestinos, culminaría con el derrocamiento de la tiranía y el triunfo de la Revolución, cuyo punto culminante fue el impresionante e indetenible movimiento popular que significó la Huelga General Revolucionaria de enero de 1959.