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Sancti Spíritus
Los enigmas de El Cacahual
Los habitantes de una comunidad del Escambray espirituano prueban que en medio de las mismas limitaciones materiales del resto de la sociedad, la iniciativa y los deseos de hacer, pueden mejorar las condiciones de vida
JUAN ANTONIO BORREGO
SANCTI SPIRITUS.-Cuentan que muy cerca de aquí el Che y sus hombres tomaron el primer aliento al penetrar el lomerío en octubre de 1958 y que los guajiros de la zona no titubearon en ayudar a la tropa a mitigar la fatiga, propia de una marcha demoledora, que precisamente tenía su punto final en este costado del Escambray.
El esmero en la urbanización de la comunidad llama la atención a cualquier visitante.
Por aquellos días El Cacahual estaba apenas enlazado con la civilización y no era más que un punto perdido en la soledad de la serranía, sin más señales que un puñado de bohíos sin servicios sanitarios, una tienda de víveres y el murmullo de un arroyuelo, apenas perceptible, en medio de tanta naturaleza.
Al cabo de 40 años de "descubrimiento", la comunidad, única del municipio de Sancti Spíritus perteneciente al Plan Turquino, respira modernidad, con la mayoría de sus viviendas en buen estado constructivo y el beneficio de la electrificación, la carretera recién reparada, los servicios del médico de la familia, el círculo social, la escuela, la cafetería, la bodega y alguna que otra canturía que, de cuando en cuando, alborota a La Sierra.
MEDICO DE MONTE ADENTRO
Ramón Enrique Guardiola, el joven médico que desde hace un buen tiempo labora en la zona, optó por espantar la monotonía del consultorio y vincularse concretamente a los problemas de la comunidad, incorporada recientemente al movimiento de municipios saludables, que presupone una interacción constante y multisectorial en pos de conseguir estilos propios para una existencia sana.
El doctor Guardiola en uno de los tantos contactos con el delegado.
"El médico de nosotros es como un delegado adicional", me dijo una vecina que merodeaba la tienda desde temprano, y así lo prueba su trabajo, tanto en la promoción de hábitos sanitarios correctos como en la participación y la toma de decisiones, junto a las autoridades locales, en otras esferas.
Guardiola, nacido en la cabecera provincial, no escatimó en sacarle provecho al servicio social y ha sido el artífice de la creación de un círculo de interés con pioneros de El Cacahual que controlan la hipertensión arterial, promueven las ventajas de la lactancia materna y las vías para enfrentar la pediculosis, entre otras misiones.
A ello habría que sumarle la creación de una cancha de volibol y un área de levantamiento de pesas para la práctica del deporte y hasta la activación de una minibiblioteca serrana, resultados en los que han sido decisivas la participación de la comunidad y la interacción de todas las fuerzas de la región, habitada en lo fundamental por trabajadores ganaderos, forestales y campesinos.
La comunidad está enlazada a los sistemas de urgencia y emergencia médicas y en todo 1997 y, en lo que va del 98, no ha tenido fallecidos menores de un año ni bajos de peso al nacer, lo cual está en correspondencia también con la situación sanitaria del Plan Turquino espirituano en general.
LA INSATISFACCION COMO PREMISA
En El Cacahual se vive bien, coinciden lo mismo Delfina y Remigio, dos trabajadores de servicios comunales esmerados desde temprano en tener limpio el poblado de unos 200 habitantes.
Enrique Bernal, el presidente del Gobierno en el municipio, piensa, en cambio, que en El Cacahual todavía faltan muchas cosas por resolver: la situación del transporte es crítica (solo cuentan con la ruta de Planta Cantú y el taxi de guardia no es estable) y muchas viviendas de las que se han ido añadiendo no están en buen estado.
También hay problemas con los equipos de refrigeración, tanto el del círculo social como varios domésticos que, no obstante las reiteradas visitas de los técnicos de la empresa de servicios, siguen sin solución, y la recreación continúa sin colmar las expectativas de los pobladores.
Y cuando siento esta insatisfacción del Gobierno municipal, el Consejo Popular y el propio delegado, al margen de los resultados que indudablemente vienen cosechando, y veo la disposición de sus electores, entonces llego a comprender que los verdaderos enigmas de El Cacahual son su propia gente.