INTERNACIONALES

Medio Oriente

La paz atrapada por la doble moral


Elson Concepción Pérez

El último fracaso en las conversaciones por separado en Londres entre la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, ha puesto a punto de mate las tenues esperanzas de que la paz llegara para quedarse al Medio Oriente.

Una definición que podría explicar la doble moral con que el gobierno de Estados Unidos dirige estas supuestas búsquedas pacíficas, la hizo el consejero político de la ANP, Ahmed Tibi, al afirmar que "Estados Unidos no cumple su papel de potencia mundial cuando se limita a actuar de empresario ocupado en organizar una reunión tras otra".

Antes de la cita de Londres ya el líder palestino Yasser Arafat había aceptado la propuesta estadounidense de que Israel se retirara de hasta un 13,1% del territorio de Cisjordania, y con tal "éxito" en la cartera, la señora Albright se reunió con Netanyahu y hasta lo invitó a almorzar, cosa esta última que no hizo con Arafat.

Pero el Premier israelí rechazó la propuesta y habló de otra fórmula que solo contempla el retiro de un 11% del territorio que ocupan en Cisjordania.

La enviada de Washington no pudo o no quiso hacer más y se retiró con las manos vacías, a la vez que desde la capital norteamericana el presidente William Clinton "invitaba" a Netanyahu y a Arafat a una nueva reunión en Washington el lunes próximo.

Para la cita, Clinton puso como condición que "se avance en el diálogo entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina".

Este miércoles, en Argel, Arafat declaró que el "proceso de paz está en un callejón sin salida debido a la intransigencia de Netanyahu".

Si recordamos que hace sólo una semana, con motivo del aniversario 50 del nacimiento del Estado israelí, el vicepresidente estadounidense, Albert Gore, invitado de honor en Tel Aviv, dijo que su país seguiría apoyando y al lado de Israel por otros 50 años más y para siempre, no sería ilógico pensar que en este juego de reuniones y más reuniones, la paz en el Medio Oriente aparece atrapada por la telaraña de la doble moral norteamericana.


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