| CULTURALES |
Angel Alfonso
Un paisaje mental
Toni Piñera
Los intereses artísticos, etnologistas y hasta antropológicos que mueven la acción creativa del artista Angel Alfonso, operan como basamento de un discurso estructurado a partir de la acción de repintar, sustraer los fantasmas culturales, la esencia espiritual y atemporal de una memoria visual pasada.
En los muros de la galería (casa de Carmen Montilla, Oficios 162, La Habana Vieja), los cuadros de su actual muestra Ajiaco, integrada por más de 30 lienzos y cartulinas, alcanzan estructuras de ventanas por donde entra y sale la magia creativa del pintor y dibujante autodidacta.
Ajiaco -con toda su connotación de cubanía- suma piezas de diferentes series y etapas tocadas por él en el arte, y ofrece una traducción manifiesta de la memoria de un tiempo en un amplio espacio terrenal y hasta cósmico. Porque sus preocupaciones artísticas, las perspectivas y perfiles fijados en estas imágenes no son mero respaldo de un dato biográfico personal. Constituyen más bien un retrato actual del hombre y su ambiente, permeado con su visión personal de la época.