NACIONALES

Dirigentes como
estos le dan prestigio
a la Revolución

Homenaje popular a los 53 cuadros destacados del Estado y el Gobierno en sus barriadas, organizado por los CDR


Susana Lee

Hace unos días se efectuó el acto nacional de reconocimiento a 53 cuadros destacados del Estado y el Gobierno por los resultados de su trabajo, consagración y conducta intachable.

Creo que junto a otros aciertos de la Comisión Central de Cuadros, adscrita al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, desde su creación hace alrededor de tres años, está este de sistematizar el homenaje a nuestros cuadros, que en el decir del Che, como se recordará, son la columna vertebral de la Revolución.

Esta práctica encomiable y justa se inició el año pasado, y puede afirmarse -como me dijeron muchos de ellos con quienes conversé en esta ocasión y la anterior- que es el mejor estímulo que podían recibir... y una de las mayores emociones de sus vidas, si no la mayor, asociada por demás al hecho de recibir tan alto reconocimiento de manos de Fidel, junto con su felicitación y la carta que dirigió a sus familiares.

Pero por si fueran pocas las emociones de ese día y la de los posteriores, cuando fueron agasajados por los colectivos de trabajadores y de dirección de las entidades que les están subordinadas, se han sumado las que vienen recibiendo de sus vecinos y factores de la comunidad en las barriadas donde viven, por una feliz iniciativa de los CDR.

Tuve la oportunidad de participar en las dos primeras actividades de este tipo organizadas la noche del sábado y la mañana del domingo últimos en zonas del Cerro y el Vedado para festejar la distinción otorgada, respectivamente, a Rafael Sed Pérez, presidente de la Cadena turística Islazul, y a Ignacio González Planas, ministro de la Industria Sideromecánica y la Electrónica.

Y si emotiva fue la ceremonia solemne del jueves en el Palacio de la Revolución, puedo afirmar que no lo han sido menos estos actos en los que el pueblo aporta su particular homenaje a quienes además de ser merecedores del estímulo que se les ha conferido por los resultados de su gestión, capacidad de dirección y otras virtudes vinculadas a sus responsabilidades laborales, lo son también por su modestia, sencillez, austeridad, su participación en las actividades de la comunidad y el ejemplo que irradian no solo en el orden personal sino familiar y social.

"Si uno no supiera que es Ministro, pasaría como uno más en la cuadra, porque jamás hace ostentación de su cargo, ni él ni su familia", me dijo un vecino de González Planas.

Y tanto de él como de Sed Pérez se hicieron muchas anécdotas, no de sus logros en sus frentes de trabajo, sino de esas otras pequeñas cosas que como regla se desconocen, pero que en definitiva, en la imagen que la población se hace de los cuadros tienen un gran peso; y, sobre todo, la mayoría de los vecinos expresó el orgullo del barrio por contar con gente como ellos.

Sin dudas, como me comentó una asistente, a poco de pronunciar unas hermosas palabras sobre uno de ellos: "Dirigentes como estos le dan prestigio a la Revolución".


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